Economía

LA FED SE PREPARA PARA SUBIR TASAS ANTE LA INFLACIÓN

La subida de tasas de la Fed se perfila ante una inflación de 3.4% y nuevas presiones sobre los precios de la energía

Pilar Chavez3 min de lectura
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LA FED SE PREPARA PARA SUBIR TASAS ANTE LA INFLACIÓN

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se encamina a elevar nuevamente las tasas de interés en 25 puntos básicos, de acuerdo con las expectativas de los mercados, ante una inflación que continúa por encima de su objetivo. La tasa general se ubicó en 3.4% en agosto, el mismo nivel registrado un mes antes, mientras los precios de la energía han recibido presión adicional por la guerra con Irán. En paralelo, el mercado laboral estadounidense mantiene señales de fortaleza, lo que reduce los argumentos para aplicar una política monetaria más flexible. La decisión podría llevar la tasa de referencia a un rango de entre 3.75% y 4%, con efectos que también podrían sentirse en los mercados financieros internacionales.

La inflación representa uno de los principales retos para el banco central estadounidense, cuyo objetivo se encuentra en 2%. De acuerdo con el análisis citado por Europa Press, los precios llevan alrededor de cinco años por encima de esa meta, por lo que la Fed mantiene la presión sobre su política monetaria. Kevin Warsh, presidente del organismo, advirtió recientemente que las tendencias subyacentes de la inflación todavía no muestran una mejoría suficiente y reconoció que el banco central tiene trabajo pendiente para controlar los precios. Además, el aumento en los costos de la energía derivado del conflicto en Medio Oriente complica el panorama, pues puede trasladarse a otros productos y mantener elevada la inflación durante más tiempo.

El escenario hace que una nueva subida de tasas de la Fed sea prácticamente una decisión anticipada por los inversionistas. En julio, el Comité Federal de Mercado Abierto mantuvo la tasa entre 3.50% y 3.75%, aunque la decisión dejó de ser unánime: nueve integrantes votaron por conservar el nivel y tres apoyaron un incremento. Para algunos analistas, ese cambio refleja un mayor respaldo dentro del organismo a una postura monetaria más restrictiva. La expectativa ahora es que el rango alcance entre 3.75% y 4%. Sin embargo, el mercado no solo observará la decisión, sino también las nuevas previsiones económicas de la Fed, porque estas podrían revelar si el banco central contempla más aumentos durante los próximos meses.

Los mercados de bonos también agregan presión al escenario. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzó niveles que no se observaban desde 2007, una señal relevante porque este instrumento influye en el costo del financiamiento en Estados Unidos y tiene efectos sobre otros mercados. Sin embargo, como el aumento de 25 puntos básicos ya está ampliamente descontado por los inversionistas, la atención estará principalmente en las proyecciones de inflación y en el llamado “dot plot”, que muestra las expectativas de los integrantes de la Fed sobre las tasas futuras. Si las nuevas previsiones apuntan hacia una política monetaria más dura, los rendimientos de los bonos y otros activos financieros podrían reaccionar con fuerza.

La decisión también puede intensificar las diferencias entre la Fed y el presidente Donald Trump. El mandatario estadounidense ha exigido públicamente una reducción de las tasas de interés, al argumentar que Estados Unidos debería contar con un costo del crédito mucho menor. Trump incluso ha presionado directamente a Warsh para que adopte una política más expansiva. Sin embargo, la función de la Reserva Federal exige equilibrar el control de la inflación con el máximo empleo, por lo que reducir las tasas mientras los precios permanecen elevados podría dificultar ese objetivo. En este contexto, una subida representaría también una señal de independencia del banco central frente a las presiones políticas de la Casa Blanca.

Para los consumidores y empresas, mantener tasas elevadas significa un crédito más caro, desde préstamos personales y empresariales hasta financiamientos vinculados al consumo. Por otro lado, una política monetaria restrictiva busca enfriar la demanda y evitar que la inflación permanezca elevada durante más tiempo. Los próximos datos de precios y empleo serán determinantes para saber si la Fed continúa con los aumentos o cambia de rumbo. Así, la decisión de esta semana no solo definirá el costo del dinero en Estados Unidos: también podría influir en bonos, mercados financieros y condiciones de financiamiento a nivel internacional.