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ATAQUE A OLEODUCTO SAUDÍ AMENAZA EL SUMINISTRO MUNDIAL DE PETRÓLEO

Petróleo mundial bajo presión tras ataque a oleoducto saudí que podría limitar el suministro durante hasta cinco semanas

Pilar Chavez3 min de lectura
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ATAQUE A OLEODUCTO SAUDÍ AMENAZA EL SUMINISTRO MUNDIAL DE PETRÓLEO

El ataque contra un importante oleoducto de Arabia Saudí podría mantener restringido el flujo de crudo durante varias semanas y aumentar la presión sobre los mercados internacionales. Dos funcionarios regionales informaron a The Associated Press que las reparaciones del oleoducto Este-Oeste podrían tardar entre tres y cinco semanas, mientras los precios del petróleo subieron más de 2 por ciento ante el temor de una reducción en la oferta mundial. La infraestructura resulta especialmente importante porque Arabia Saudí la utiliza para trasladar petróleo desde sus instalaciones en el golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. En este contexto, cualquier interrupción prolongada podría encarecer y complicar todavía más las exportaciones saudíes.

El oleoducto Este-Oeste recorre aproximadamente mil 200 kilómetros a través de Arabia Saudí y se ha convertido en una ruta estratégica ante las dificultades para transportar crudo por el estrecho de Ormuz. Los ataques relacionados con la guerra entre Estados Unidos e Irán han complicado el tránsito marítimo por esa vía, considerada una de las principales salidas del golfo Pérsico. Por ello, Arabia Saudí trasladó buena parte de sus exportaciones hacia Yanbu, desde donde el petróleo puede embarcarse rumbo a otros mercados. Sin embargo, el ataque registrado el jueves obligó a cerrar el oleoducto. Aunque existe la posibilidad de mantener un flujo parcial mientras avanzan las reparaciones, todavía no se conoce qué volumen podría transportar.

La dimensión del problema se refleja en el volumen que circulaba por esta infraestructura. Según Rystad Energy, el oleoducto movilizó entre 2.6 y 4 millones de barriles diarios desde finales de agosto. Si el cierre impide completamente ese flujo, una cantidad considerable de crudo dejaría de llegar al mercado durante el periodo de reparación. La firma señaló que el precio del petróleo Brent llegó a 109 dólares por barril, un comportamiento que refleja la preocupación de los mercados ante una posible pérdida significativa de suministro. Por eso, el petróleo mundial se encuentra bajo presión: un cierre prolongado no solo afectaría a Arabia Saudí, sino que podría obligar a redistribuir rutas y cargamentos en distintos mercados internacionales.

A la presión sobre las exportaciones se suma el avance de los rebeldes hutíes en zonas estratégicas del mar Rojo. Funcionarios yemeníes informaron que el grupo, respaldado por Irán, tomó las islas Gran Hanish y Pequeña Hanish, ubicadas cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta fundamental para conectar el mar Rojo con los mercados asiáticos. Los hutíes también habían tomado previamente la ciudad portuaria de Moca y la isla de Perim. Además, el grupo ha atacado infraestructura petrolera y embarcaciones vinculadas con Arabia Saudí. Esta combinación de ataques terrestres y marítimos reduce las alternativas disponibles para transportar el crudo y aumenta tanto los tiempos como los costos de las entregas.

El impacto ya alcanza a la producción petrolera saudí. La Agencia Internacional de la Energía calcula que Arabia Saudí produjo alrededor de 6 millones de barriles diarios en agosto, frente a casi 10 millones registrados en septiembre del año anterior. A esto se suma que los barcos que salen de Yanbu han tenido que modificar sus recorridos debido a los ataques en el mar Rojo, utilizando rutas más largas hacia el Mediterráneo mediante el canal de Suez o infraestructura petrolera de Egipto. Para los compradores asiáticos, esto significa entregas más lentas y costosas. Si el oleoducto permanece cerrado durante un mes, Rystad Energy considera que el mercado podría absorber inicialmente el impacto, pero una interrupción mayor exigiría reorganizar buena parte de los flujos internacionales de crudo.

Mientras el sector energético enfrenta este riesgo, Yemen también atraviesa una nueva escalada de violencia. Los combates entre los hutíes y fuerzas respaldadas por Arabia Saudí han provocado desplazamientos masivos y un deterioro de las condiciones humanitarias. La Organización Mundial de la Salud reportó más de 500 muertes durante la última semana citada en el informe, mientras que cerca de 94 mil personas fueron desplazadas por los enfrentamientos. El conflicto amenaza con reactivar una guerra civil que había disminuido en intensidad desde la tregua de 2022. Así, el problema trasciende el precio del petróleo: la disputa por rutas estratégicas y territorio está generando nuevas consecuencias económicas y humanitarias en una región clave para el suministro energético mundial.