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SINALOA RETOMA EL GRITO EN MEDIO DE LA VIOLENCIA

Sinaloa retoma las Fiestas Patrias en medio de la violencia, tras dos años de cancelaciones y miles de víctimas

Pilar Chavez3 min de lectura
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SINALOA RETOMA EL GRITO EN MEDIO DE LA VIOLENCIA

Después de dos años de cancelaciones, Sinaloa retomará los festejos del Grito de Independencia pese a la violencia que ha marcado al estado desde septiembre de 2024. La decisión ocurre mientras la entidad acumula más de 3 mil 800 asesinatos y alrededor de 5 mil víctimas de privación ilegal de la libertad, de acuerdo con cifras oficiales citadas por Proceso. El regreso de las celebraciones también ha generado cuestionamientos de sectores civiles, políticos y religiosos, que consideran que todavía no existen condiciones para festejar. En contraste, el gobierno estatal sostiene que recuperar las actividades públicas forma parte de un intento por devolver a la ciudadanía espacios que la violencia ha limitado durante los últimos dos años.

La discusión cobró fuerza tras la marcha “Sinaloa, ponte de pie”, realizada el domingo 13 de septiembre en Culiacán, donde participaron ciudadanos, grupos de oposición y representantes de la Iglesia. Durante la movilización, el obispo de Culiacán, José Hernández Quiñonez, cuestionó los resultados de los tres gobiernos que han encabezado el estado durante el periodo de violencia. Por otro lado, la gobernadora Graciela Domínguez Nava defendió la decisión de realizar los festejos y aseguró que existen condiciones para llevarlos a cabo. La mandataria consideró que la recuperación de espacios públicos también representa una forma de enfrentar el impacto que la inseguridad ha tenido sobre la vida cotidiana de los sinaloenses.

El regreso de las Fiestas Patrias en Sinaloa contrasta con lo ocurrido durante los dos años anteriores. En septiembre de 2024, el entonces gobernador Rubén Rocha Moya canceló el festejo masivo del Grito apenas unas horas antes de la fecha, cuando Culiacán enfrentaba enfrentamientos constantes y una fuerte reducción de la movilidad. En aquel momento se reportaban 12 personas asesinadas, 20 desaparecidas y 12 heridas, además del robo de 31 vehículos en apenas tres días. La cancelación también implicó pérdidas económicas por contratos artísticos, entre ellos una presentación de Pepe Aguilar y sus hijos Ángela y Leonardo, cuyo montaje y cancelación representaron un gasto de 16 millones de pesos.

La situación tampoco mejoró durante 2025. Por segundo año consecutivo, el gobierno canceló los festejos patrios mientras la violencia continuaba afectando a Culiacán y otras zonas del estado. Entre los artistas contemplados entonces se encontraba Miguel Bosé, cuya presentación recibió peticiones ciudadanas para ser cancelada debido al contexto de inseguridad. Aunque el acto oficial terminó suspendiéndose, alrededor de 400 personas fueron convocadas de manera extraoficial a la explanada del Palacio de Gobierno para acompañar al mandatario en un Grito privado. El episodio reflejó la tensión entre mantener una tradición institucional y evitar concentraciones públicas en un momento en que la violencia seguía condicionando las actividades de la población.

Las cancelaciones no se limitaron al Grito. Durante este periodo también se suspendieron eventos masivos como el Palenque y la Feria Ganadera de Culiacán, además de conciertos de artistas como Caifanes, Luis Miguel, Belanova y Banda MS. En varios casos, las presentaciones fueron reprogramadas o canceladas debido a las condiciones de seguridad. Ahora, el gobierno de Graciela Domínguez Nava busca impulsar la recuperación de Culiacán mediante actividades económicas, culturales y de entretenimiento, incluida la celebración del Grito. Sin embargo, el regreso de estos eventos no elimina el debate sobre la seguridad: para una parte de la población, recuperar los espacios públicos significa volver a utilizarlos; para otra, hacerlo mientras persiste la violencia resulta prematuro.

Más allá de la celebración del 15 de septiembre, el caso de Sinaloa muestra cómo la inseguridad puede modificar incluso las tradiciones que forman parte de la vida pública. El reto para las autoridades no consiste únicamente en organizar un evento, sino en demostrar que las condiciones que permitieron suspenderlo durante dos años realmente han cambiado. Mientras el gobierno presenta los festejos como una señal de recuperación, las voces críticas exigen resultados concretos frente a los asesinatos y desapariciones registrados desde el inicio de la disputa entre grupos criminales. El regreso del Grito, por ello, representa tanto una celebración de las Fiestas Patrias como una prueba para medir hasta qué punto la población está dispuesta a recuperar la normalidad.