Ulises Mejía Haro llamó a fortalecer la soberanía de México mediante una mayor producción nacional, el impulso al campo, la energía, la industria, la ciencia y la tecnología. El planteamiento ocurrió en Jalpa, Zacatecas, durante una de las Asambleas en Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional, donde se reunió con simpatizantes del movimiento. El legislador zacatecano con licencia sostuvo que un país soberano debe tener capacidad para tomar decisiones propias y proteger sus recursos estratégicos. Además, señaló que esta defensa no depende solamente de las instituciones federales, sino también de la organización ciudadana y de las acciones que se desarrollan desde las comunidades y distintos sectores productivos.
PRODUCCIÓN NACIONAL COMO PARTE DE LA SOBERANÍA
Durante su participación, Mejía Haro explicó que la soberanía también debe observarse desde la economía y la capacidad productiva del país. Mencionó como prioridades el fortalecimiento del campo, la soberanía alimentaria y energética, así como el desarrollo de la industria mexicana. A estos elementos añadió la inversión en ciencia y tecnología como herramientas necesarias para reducir dependencias y ampliar las oportunidades nacionales. Según su postura, México requiere producir más, generar empleos y proteger aquellos recursos que resultan estratégicos para su desarrollo. El planteamiento busca ampliar el concepto de soberanía, que normalmente se relaciona con política exterior, y llevarlo hacia decisiones económicas, productivas y sociales que tienen efectos directos en la vida cotidiana.
MEJÍA RESPALDA LA POLÍTICA DE CLAUDIA SHEINBAUM
La defensa de la soberanía de México también estuvo vinculada al respaldo político hacia la presidenta Claudia Sheinbaum. Mejía Haro pidió mantener la unidad alrededor del proyecto de la Cuarta Transformación y sostuvo que el gobierno federal debe priorizar el interés nacional frente a presiones externas. Durante la asamblea, afirmó que acompañar a la presidenta implica respaldar decisiones relacionadas con la dignidad, la justicia social y la autonomía del país. Además, llamó a los simpatizantes del movimiento a participar desde sus propias comunidades. Para el legislador, la defensa del proyecto político no debe limitarse a los espacios institucionales, sino mantenerse mediante organización territorial, diálogo y participación de quienes comparten los objetivos de la transformación.
LAS ASAMBLEAS BUSCAN MANTENER ORGANIZACIÓN TERRITORIAL
Mejía Haro señaló que las asambleas continuarán en distintos puntos como espacios para reunir a simpatizantes, escuchar planteamientos y fortalecer la organización desde las bases. Desde el sur de Zacatecas, explicó que estos encuentros buscan mantener contacto directo con la población y discutir asuntos relacionados con el rumbo del país. En este contexto, la soberanía funciona también como un eje político para convocar a la participación y reforzar la continuidad del movimiento. Sin embargo, el alcance de estas reuniones dependerá de su capacidad para trasladar las propuestas generales hacia acciones concretas. Fortalecer el campo, la industria o la tecnología requiere políticas públicas, inversión, coordinación institucional y resultados que permitan evaluar si los objetivos planteados avanzan más allá del discurso.
SOBERANÍA TAMBIÉN SIGNIFICA CAPACIDAD PARA DECIDIR
El mensaje presentado en Jalpa coloca la soberanía como un concepto que atraviesa la economía, los recursos naturales, la política exterior y la participación social. Esa visión resulta relevante porque los niveles de independencia de un país también dependen de su capacidad para producir alimentos, generar energía, desarrollar tecnología y sostener cadenas productivas propias. Mejía Haro afirmó que las Asambleas en Defensa de la Transformación seguirán recorriendo territorio zacatecano con el propósito de fortalecer la unidad y respaldar al gobierno federal. El desafío será convertir esa defensa política de la soberanía en proyectos medibles que respondan a las necesidades locales y nacionales, especialmente en sectores donde México busca reducir vulnerabilidades y ampliar su capacidad para decidir su propio desarrollo.
