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EL OBSERVATORIO SWIFT SE ACERCA A SU REINGRESO A LA TIERRA

El observatorio Swift de la NASA se acerca a su reingreso tras fallar un intento de rescate que buscaba elevar su órbita

Allison4 min de lectura
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EL OBSERVATORIO SWIFT SE ACERCA A SU REINGRESO A LA TIERRA
El observatorio Swift de la NASA se acerca al final de su misión científica después de que un intento comercial para elevar su órbita enfrentara problemas persistentes de control. La agencia estadounidense confirmó que el satélite LINK no podrá capturar ni impulsar al veterano observatorio hacia una trayectoria más elevada. Swift continúa perdiendo altitud y probablemente reingresará a la atmósfera terrestre antes de terminar 2026.

La misión de rescate comenzó con el lanzamiento de LINK el pasado 3 de julio, cuando Katalyst Space Technologies puso en órbita la pequeña nave robótica mediante un cohete Pegasus XL. El vehículo despegó desde un avión Stargazer de Northrop Grumman, dentro de una operación diseñada para demostrar nuevas capacidades comerciales de mantenimiento espacial. Sin embargo, LINK comenzó a girar sin control apenas unas semanas después del lanzamiento.

Katalyst logró recuperar parcialmente el control del satélite, pero la emergencia provocó retrasos importantes para el encuentro con Swift. Aunque el equipo inicialmente consideró manejable el retraso, nuevos problemas de orientación terminaron por modificar los objetivos originales de la misión. NASA y Katalyst confirmaron que LINK ya no intentará realizar el rescate, debido a dificultades persistentes para controlar correctamente su orientación durante las maniobras.

La decisión significa que Swift continuará su descenso orbital mientras la resistencia atmosférica afecta progresivamente su trayectoria. La actividad solar también intensificó las condiciones que aceleraron la pérdida de altitud del observatorio, según la información proporcionada por la NASA. La agencia calcula que Swift podría reingresar a la atmósfera cuando alcance una altura cercana a 300 kilómetros sobre la superficie terrestre.

A pesar del fracaso, NASA y Katalyst planean mantener activo el proyecto mediante una demostración tecnológica que permita estudiar el encuentro entre ambas naves. El equipo buscará obtener información sobre aproximación, reconocimiento y posibles puntos de sujeción en Swift. Los especialistas consideran que estos datos pueden contribuir al desarrollo de futuras operaciones destinadas a reparar, trasladar o mantener satélites que no fueron diseñados para recibir servicio en órbita.

El observatorio Swift acumula casi 22 años de operaciones científicas alrededor de la Tierra y ha desempeñado un papel importante en la observación de fenómenos cósmicos. Su capacidad para cambiar rápidamente de objetivo permitió estudiar diferentes eventos astronómicos desde una plataforma ubicada en órbita terrestre baja. Sin embargo, la NASA todavía no cuenta con un reemplazo establecido que pueda cubrir inmediatamente todas las funciones científicas que dejará Swift.

Katalyst desarrolló, construyó, probó y lanzó LINK en apenas nueve meses, un calendario especialmente exigente para una misión experimental de estas características. La compañía buscaba demostrar que una nave robótica comercial podía acercarse a un satélite antiguo y realizar maniobras complejas para prolongar su vida útil. El proyecto también pretendía generar procedimientos que otras misiones podrían utilizar para realizar mantenimiento orbital durante los próximos años.

Los responsables de la misión reconocieron que el proyecto siempre implicó riesgos elevados debido a la complejidad de las operaciones previstas. Swift nunca incorporó características específicas para facilitar tareas de mantenimiento en el espacio, por lo que LINK enfrentaba un desafío tecnológico considerable. Aun con el resultado adverso, los equipos consideran que cada etapa permitió reunir información útil sobre navegación, control, proximidad y operaciones robóticas.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, señaló que la agencia asumió riesgos calculados porque el posible beneficio científico y tecnológico justificaba el intento. La misión buscaba extender la vida útil de Swift y, al mismo tiempo, desarrollar capacidades necesarias para futuras actividades de mantenimiento espacial. El fracaso del rescate no elimina los avances alcanzados durante el desarrollo, lanzamiento y operación inicial de LINK.

Ahora, la NASA deberá apoyarse en otros observatorios activos para cubrir parte del trabajo científico que dejará Swift. La agencia también pretende impulsar nuevas alternativas capaces de responder rápidamente ante fenómenos cósmicos, mientras continúa fortaleciendo la participación de empresas privadas en operaciones orbitales. El destino de Swift parece encaminado hacia un reingreso durante este año, pero su legado podría prolongarse mediante las lecciones obtenidas de este intento.

La misión también deja una señal relevante para el futuro de la exploración espacial comercial, porque demuestra los desafíos que enfrentan las operaciones de servicio con satélites antiguos. El observatorio Swift termina así una trayectoria científica de casi dos décadas, mientras LINK mantiene una oportunidad diferente para aportar conocimiento. Aunque no logrará salvar al observatorio, su experiencia puede ayudar a perfeccionar futuras misiones de mantenimiento orbital.