Opinión

MÉXICO VIVE UNA ESPIRAL DE HORROR, ADVIERTE JAVIER SICILIA

Javier Sicilia advierte que México vive una espiral de horror marcada por violencia, corrupción, impunidad y una crisis sin punto de inflexión

Yamilet López3 min de lectura
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MÉXICO VIVE UNA ESPIRAL DE HORROR, ADVIERTE JAVIER SICILIA

El escritor y activista Javier Sicilia advirtió que México atraviesa una crisis que parece no encontrar un punto de quiebre. En su columna “La espiral descendente”, publicada en Proceso, cuestionó la esperanza de que un cambio de gobierno pueda resolver los problemas del país.

Sicilia retomó versos de La suave patria, de Ramón López Velarde, para explicar una actitud que considera arraigada entre los mexicanos. El poeta describió a la patria como una figura que vive de milagros, como ocurre con la lotería.

A partir de esa imagen, el autor distinguió entre esperanza e ilusión. Explicó que la esperanza implica confianza basada en una certeza. En cambio, la ilusión supone construir una expectativa que puede distorsionar la realidad.

Para Sicilia, México se ha aferrado durante décadas a esa ilusión. La sociedad espera que una elección, un nuevo gobierno o un cambio político permita modificar de manera automática el rumbo nacional.

El escritor señaló que esa expectativa continúa pese al deterioro que observa en distintas áreas. Entre ellas mencionó la violencia, las desapariciones, la corrupción, la impunidad y el debilitamiento del Estado.

También cuestionó la situación política actual. En su análisis criticó al gobierno de Claudia Sheinbaum y sostuvo que persisten problemas relacionados con la corrupción, la impunidad y las persecuciones políticas.

Sicilia consideró que las expectativas depositadas en las elecciones también forman parte de esa ilusión. Según su planteamiento, algunos ciudadanos esperan que una nueva victoria electoral produzca por sí misma un cambio profundo.

El autor también recordó que desde 1968 México ha acumulado distintos episodios de violencia y crisis. Mencionó masacres, asesinatos, desapariciones, fosas clandestinas y actos de corrupción.

A su juicio, estos problemas han crecido sin provocar una transformación definitiva del país. Por ello, retomó el concepto de una “crisis sin crisis”, una situación que permanece durante años sin llegar al momento de ruptura.

UNA CRISIS QUE NUNCA TERMINA

Sicilia explicó que una crisis debería conducir a una decisión y a un cambio de rumbo. Sin embargo, consideró que México permanece atrapado en una especie de inflexión permanente.

En su interpretación, la ilusión de que los problemas desaparecerán termina ocultando la gravedad de la situación. Así, la sociedad puede acostumbrarse a niveles cada vez mayores de violencia y deterioro institucional.

El escritor advirtió que esperar un cambio únicamente por medio del azar o de una elección no permite construir una solución duradera. Para él, México necesita un proyecto de nación basado en el trabajo y la inteligencia.

También planteó la necesidad de construir un Estado de derecho. Señaló que el país debe superar la corrupción, la violencia y la presencia del crimen organizado dentro de las instituciones.

Sicilia rechazó además la idea de que el futuro nacional dependa solamente de una disputa entre distintas corrientes políticas. Consideró insuficiente pensar que el país cambiará únicamente cuando regrese la oposición o cuando Morena enfrente una ruptura interna.

EL RIESGO DE UNA NUEVA “BOLA”

En la parte final de su columna, Sicilia recuperó nuevamente la obra de López Velarde. Recordó que La suave patria apareció en 1921, después de los años más violentos de la Revolución mexicana.

El autor relacionó aquel contexto con la idea de “la bola”, utilizada para describir el movimiento revolucionario. Según su lectura, aquella etapa dejó una patria marcada por la violencia, los intereses políticos y la corrupción.

Casi un siglo después, Sicilia considera que México enfrenta nuevamente una situación preocupante. Advirtió que los acontecimientos actuales podrían conducir hacia otra “bola” si no existe una transformación profunda.

El escritor cerró su reflexión con una serie de demandas. Entre ellas pidió respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a presos políticos y hacer justicia a las víctimas de la violencia.

También planteó investigar a gobernadores y funcionarios señalados por delitos. Además, pidió esclarecer casos como el asesinato de Samir Flores y la masacre de los LeBarón.

Finalmente, Sicilia llamó a detener megaproyectos y recuperar la gobernabilidad del país. Su advertencia central apunta a que México no puede depender de ilusiones políticas para superar una crisis que lleva décadas acumulándose.