La coreógrafa sonorense Daniela Urías regresó a México después de dos años de residencia artística en Estados Unidos. Su llegada marca el estreno de la versión completa de Festina Lente, una propuesta creada junto al Ballet Hispánico de Nueva York. La pieza explora la relación entre productividad, velocidad y bienestar. También plantea una pregunta sobre nuestra forma de habitar las ciudades actuales.
Urías construyó esta propuesta desde una experiencia personal frente a las exigencias de la vida contemporánea. La artista reconoce la presión constante por producir, consumir y mantenerse ocupada. Esa dinámica puede dificultar el disfrute de la vida cotidiana. Festina Lente transforma esa inquietud en movimiento, imágenes y acciones corporales que buscan generar empatía entre quienes participan en escena.
La coreografía incorpora elementos relacionados con la rutina urbana y las exigencias del entorno. Los bailarines exploran movimientos que evocan cuerpos convertidos en máquinas. Frente a esa idea aparece la sensibilidad humana como un contraste permanente. La propuesta también observa los efectos físicos de vivir bajo presión. Cada gesto permite mostrar cansancio, ansiedad, esfuerzo y necesidad de conexión.
La versión mexicana incorpora referencias propias de la Ciudad de México y mantiene vínculos con Nueva York. Ambas ciudades comparten dinámicas aceleradas que exigen atención constante de sus habitantes. Los ensayos encontraron un espacio distinto en Art Boretum, ubicado en el bosque de Chalma. Ese entorno permitió que los bailarines se alejaran temporalmente del ritmo urbano. La pausa también formó parte del proceso creativo.
El montaje utiliza diversos elementos para representar la relación entre tiempo, progreso y ansiedad. Un reloj aparece como referencia inspirada en la película Metrópolis, dirigida por Fritz Lang. También destaca una escalera que los intérpretes intentan subir constantemente. La imagen remite a una idea de progreso que nunca parece terminar. Los diseños escénicos recuerdan además al cruce de Shibuya, en Japón.
La obra plantea que detenerse también puede convertirse en un acto necesario dentro de la vida moderna. Para Urías, el abrazo representa una forma sencilla de recuperar presencia y contacto humano. Durante su residencia en Nueva York, la coreógrafa preguntó a los bailarines cuándo habían abrazado realmente a alguien. Esa reflexión abrió una exploración sobre el tiempo dedicado a sentir, escuchar y compartir.
El proceso contó con la mentoría de la dramaturga colombiana Catherine Correa, cuyo acompañamiento profundizó las preguntas centrales del montaje. Con Festina Lente, Daniela Urías no busca únicamente señalar los problemas del ritmo contemporáneo. También propone recuperar momentos de conexión mediante el cuerpo y la presencia. La pieza invita al público a observar su propia relación con el tiempo y la necesidad de hacer una pausa.
