Cultura

CASTILLO DE DRÁCULA CAMBIA DE DUEÑO Y REFUERZA SU IMPERIO TURÍSTICO

El castillo de Bran cambia de dueño y fortalece su atractivo turístico ligado al mito de Drácula y la cultura pop gracias a Joel Weinshanker

Allan Cortés
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CASTILLO DE DRÁCULA CAMBIA DE DUEÑO Y REFUERZA SU IMPERIO TURÍSTICO

El histórico castillo de Bran vuelve a colocarse en el centro de la conversación internacional luego de que el empresario estadounidense Joel Weinshanker, conocido por administrar el legado de Elvis Presley, adquiriera la participación mayoritaria de la empresa que opera la famosa fortaleza rumana vinculada con Drácula. La operación marca un nuevo capítulo para uno de los destinos turísticos más populares de Europa del Este, que recibe más de un millón de visitantes al año. Aunque Bram Stoker jamás visitó Rumania y el personaje de Drácula nunca tuvo relación directa con el castillo, el sitio logró consolidarse como un símbolo mundial del misterio y la cultura pop. Ahora, la llegada de un conglomerado internacional abre nuevas posibilidades comerciales y turísticas para este emblemático recinto medieval.

La compra se realizó a través del grupo Ad Populum, empresa especializada en entretenimiento, coleccionables y marcas de cultura popular, que actualmente controla más del 80 por ciento de las acciones relacionadas con la operación del inmueble. Además de administrar Graceland, la casa de Elvis Presley en Memphis, el grupo posee compañías de juguetes, disfraces, cómics y productos temáticos reconocidos a nivel internacional. En este contexto, la adquisición del castillo de Bran no parece una casualidad, sino parte de una estrategia enfocada en fortalecer experiencias turísticas ligadas a figuras icónicas y universos de culto. La empresa ya comenzó procesos de contratación en Rumania para reforzar la operación diaria del castillo, incluyendo personal administrativo, mantenimiento y atención turística.

Más allá de lo económico, el caso del castillo de Bran refleja cómo los espacios históricos se transforman en grandes productos culturales globales. La fortaleza, construida en el siglo XIV para defender rutas comerciales y frenar invasiones otomanas, pasó de ser un punto militar estratégico a convertirse en una poderosa marca turística basada en la leyenda de Drácula. Este fenómeno también abre un debate sobre la comercialización del patrimonio histórico y la manera en que los mitos populares pueden redefinir la identidad de un lugar. Sin embargo, el éxito financiero del castillo demuestra que la mezcla entre historia, narrativa y entretenimiento sigue siendo una fórmula altamente rentable para atraer visitantes de todo el mundo y mantener vigente el interés por el patrimonio europeo.