Las exportaciones de México a Cuba se desplomaron 97% en un año, en medio de la presión ejercida por el gobierno de Donald Trump sobre los países que mantienen vínculos comerciales con la isla. La caída está relacionada principalmente con la reducción casi total de los envíos de productos minerales, especialmente petróleo, un sector que había impulsado de manera importante el intercambio comercial entre ambos países. De acuerdo con el reporte de Proceso, las exportaciones mexicanas hacia Cuba pasaron de registrar un crecimiento significativo a prácticamente desaparecer en algunos de sus principales rubros.
Uno de los factores centrales detrás de este descenso es la política de presión económica impulsada por Washington contra Cuba. La administración de Trump ha advertido sobre posibles consecuencias para los países que continúen suministrando petróleo a la isla, una medida que ha generado incertidumbre para empresas y gobiernos que mantienen relaciones comerciales con La Habana. En este contexto, México redujo de manera drástica sus envíos de crudo y combustibles, afectando uno de los principales componentes de su comercio con Cuba.
El impacto resulta especialmente evidente en el sector petrolero. Las exportaciones de productos minerales, que incluyen el petróleo, registraron una disminución de 99.9%, de acuerdo con los datos citados en el reportaje. Esta caída prácticamente eliminó el crecimiento comercial que México había conseguido con Cuba durante el periodo anterior.
La reducción ocurre después de que Petróleos Mexicanos dejara de reportar envíos de crudo a Cuba durante el primer trimestre de 2026. En ese periodo, la empresa estatal mexicana mantuvo algunas exportaciones de combustibles, aunque en volúmenes considerablemente menores. El cambio se produjo mientras aumentaban las amenazas de Washington contra los países que proporcionaran petróleo a la isla.
El comercio energético entre México y Cuba había adquirido mayor relevancia durante los últimos años. En 2024, las ventas mexicanas de petróleo a la isla alcanzaron alrededor de 600 millones de dólares, mientras que durante 2025 los envíos continuaron representando una fuente importante de suministro para Cuba. Por ello, la disminución de las exportaciones mexicanas tiene consecuencias tanto comerciales como energéticas para la nación caribeña.
La situación también ocurre en un momento especialmente complicado para la economía cubana. La isla enfrenta una fuerte crisis energética, marcada por problemas para conseguir combustible y prolongados apagones. La presión estadounidense busca reducir las fuentes externas de financiamiento y suministro que permiten al gobierno cubano mantener sus operaciones, mientras Washington sostiene una estrategia de presión económica sobre La Habana.
Para México, el escenario representa un nuevo desafío en su relación con Estados Unidos. Aunque el gobierno mexicano ha defendido su capacidad para tomar decisiones soberanas respecto de sus relaciones internacionales, la importancia del mercado estadounidense y la posibilidad de enfrentar medidas comerciales de Washington pueden influir en las decisiones de las empresas y dependencias mexicanas.
La reducción de las exportaciones también evidencia el peso que tiene Estados Unidos sobre las relaciones comerciales de México con terceros países. En este caso, la presión sobre el suministro energético hacia Cuba terminó modificando de manera considerable uno de los principales canales de intercambio entre México y la isla.
Mientras Estados Unidos mantiene su estrategia de presión contra el gobierno cubano, México enfrenta la necesidad de equilibrar sus relaciones diplomáticas con La Habana y sus intereses económicos con Washington. El desplome de 97% en las exportaciones muestra el impacto que las medidas estadounidenses pueden tener sobre el comercio regional y sobre países que, aunque no forman parte directamente del conflicto entre Washington y La Habana, terminan resintiendo sus consecuencias económicas.
