El presidente de Argentina, Javier Milei, aseguró que campaña antiargentina fue financiada por los gobiernos de México y Brasil, además del Partido Demócrata de Estados Unidos, tras la derrota de la selección albiceleste frente a España en la final del Mundial de Futbol del 19 de julio. Durante una entrevista con Radio Mitre, el mandatario afirmó, sin presentar pruebas, que esos actores impulsaron una estrategia para desacreditar a su país y frenar el avance de sus políticas. Sus declaraciones llegan en un momento de creciente tensión política y diplomática, tanto dentro como fuera de Argentina, lo que amplificó el impacto de sus dichos en la región.
Según Milei, los gobiernos señalados representan sectores progresistas que, a su juicio, buscan impedir que "las ideas de la libertad" se consoliden como un modelo exitoso. En ese contexto, sostuvo que Brasil habría aportado una cuarta parte de los recursos destinados a esa presunta operación, mientras que México y el Partido Demócrata también habrían participado en el financiamiento. Sin embargo, el mandatario no ofreció evidencia que respaldara esas acusaciones. Además, evitó referirse a la polémica conducta de jugadores e integrantes de la afición argentina tras la derrota ante España, un episodio que generó fuertes críticas internacionales por actitudes consideradas antideportivas y comentarios ofensivos difundidos en redes sociales.
Las declaraciones sobre la supuesta campaña antiargentina ocurrieron poco después de que Milei protagonizara una fuerte confrontación diplomática con Brasil. Durante una visita a São Paulo, participó en un acto político en respaldo de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, e insultó públicamente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó con términos despectivos. También lanzó críticas contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, por impedirle visitar al exmandatario Jair Bolsonaro, condenado por su participación en un intento de golpe de Estado. Como respuesta, el gobierno brasileño llamó a consultas a su embajador en Argentina y convocó al representante diplomático argentino en Brasilia para pedir explicaciones.
La controversia también provocó reacciones dentro de Argentina. El diario La Nación, identificado históricamente con posiciones conservadoras, cuestionó el comportamiento del presidente y advirtió que sus declaraciones profundizan una de las mayores crisis diplomáticas entre Argentina y Brasil en décadas. El medio señaló que la confrontación alimenta una imagen negativa del país en el exterior y reaviva las críticas surgidas tras la final del Mundial. En este contexto, el episodio trasciende el intercambio de declaraciones políticas, ya que podría afectar la relación entre dos de los principales socios comerciales de Sudamérica y añadir nuevos obstáculos a la cooperación regional en un escenario internacional cada vez más polarizado.
