La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, manifestó su disposición para restablecer las relaciones entre Perú y México, una de las prioridades que buscará impulsar al asumir el cargo el próximo 28 de julio. Sus declaraciones marcan un cambio en el panorama diplomático entre ambos países, cuyas relaciones permanecen suspendidas desde finales de 2025 debido a diferencias políticas surgidas tras la decisión del gobierno mexicano de conceder asilo a una exfuncionaria vinculada al expresidente Pedro Castillo.
Keiko Fujimori realizó el anuncio después de sostener una reunión con el alcalde de Lima, donde respondió a preguntas de los medios de comunicación sobre el futuro de la política exterior peruana. La mandataria electa afirmó que existe voluntad para abrir un nuevo capítulo en el diálogo bilateral y expresó que trabajará para fortalecer los canales diplomáticos con México, dejando abierta la posibilidad de una normalización progresiva de los vínculos entre ambas naciones.
La crisis diplomática comenzó cuando México otorgó protección en su embajada de Lima a la ex primera ministra Betssy Chávez, quien enfrenta un proceso judicial por presunta conspiración contra el Estado y por su supuesta participación en los hechos relacionados con el intento del entonces presidente Pedro Castillo de disolver el Congreso en diciembre de 2022. Esa decisión provocó un fuerte desacuerdo entre ambos gobiernos y derivó en la ruptura formal de las relaciones diplomáticas a finales del año pasado.
Las autoridades judiciales peruanas solicitaron una condena de 25 años de prisión para Betssy Chávez, quien rechazó las acusaciones y aseguró que desconocía el plan impulsado por Pedro Castillo. Mientras tanto, el exmandatario cumple una sentencia de 11 años de prisión, situación que continúa generando posiciones encontradas entre distintos actores políticos tanto dentro como fuera de Perú.
Las relaciones entre Perú y México también enfrentaron tensiones desde principios de 2023, cuando ambos países retiraron a sus respectivos embajadores. El gobierno mexicano mantuvo una postura favorable hacia Pedro Castillo y lo consideró un preso político, mientras que las autoridades peruanas defendieron las decisiones adoptadas por las instituciones del país tras la crisis constitucional. Esa diferencia de criterios profundizó el distanciamiento diplomático durante los últimos años.
El triunfo de Keiko Fujimori en una elección cerrada frente al candidato izquierdista Roberto Sánchez abre un nuevo escenario para la política exterior peruana. Diversos analistas consideran que el restablecimiento de las relaciones con México podría favorecer la cooperación en asuntos comerciales, económicos y regionales, además de fortalecer la participación conjunta en distintos foros internacionales donde ambas naciones mantienen intereses comunes.
Aunque todavía no existe un calendario oficial para reanudar plenamente los vínculos diplomáticos, las declaraciones de la presidenta electa representan el primer gesto público orientado a reducir las diferencias entre ambos gobiernos. La evolución de este proceso dependerá de los acuerdos que puedan alcanzarse una vez que Fujimori asuma la presidencia y comience las conversaciones formales con las autoridades mexicanas para construir una nueva etapa de cooperación bilateral.
