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ULISES MEJÍA PLANTEA PROTEGER SITIOS SAGRADOS WIXÁRIKA

Ulises Mejía impulsa respeto a los pueblos originarios de Zacatecas y pide proteger su autonomía, territorio y sitios sagrados

Allan Cortés3 min de lectura
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ULISES MEJÍA PLANTEA PROTEGER SITIOS SAGRADOS WIXÁRIKA

Ulises Mejía Haro sostuvo un encuentro con referentes del pueblo Wixárika en Zacatecas para conocer de primera mano su cosmovisión, tradiciones y relación con el territorio. Durante la reunión, el legislador destacó que los pueblos originarios de Zacatecas deben participar directamente en las decisiones que afectan su identidad, patrimonio y espacios sagrados. El acercamiento tuvo como objetivo escuchar a representantes de la comunidad y conocer sus principales preocupaciones. Además, Mejía vinculó este diálogo con los cambios constitucionales impulsados a nivel nacional para fortalecer los derechos indígenas. El encuentro también puso sobre la mesa la necesidad de proteger lugares con valor espiritual y cultural para las comunidades que los han preservado durante generaciones.

MAKWIPA, UN ESPACIO SAGRADO PARA EL PUEBLO WIXÁRIKA

Uno de los temas centrales fue Makwipa, sitio sagrado ubicado en el Cerro del Padre. De acuerdo con lo expuesto durante el encuentro, este espacio forma parte de la memoria colectiva y espiritualidad del pueblo Wixárika. Su importancia no se limita al territorio físico, ya que también concentra prácticas, relatos y vínculos transmitidos entre generaciones. Mejía Haro señaló que proteger estos lugares implica reconocer la relación que las comunidades mantienen con su entorno. Además, consideró necesario respetar sus formas de organización y los conocimientos asociados con esos espacios. El planteamiento cobra relevancia ante los desafíos que enfrentan numerosos pueblos indígenas para conservar territorios, sitios ceremoniales y expresiones culturales frente a distintas presiones sociales y económicas.

REFORMA CONSTITUCIONAL Y MAYOR RECONOCIMIENTO

Mejía Haro también destacó los avances derivados de la reforma al artículo 2º constitucional. Según explicó, este cambio reconoce a los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público. Con ello se fortalecen elementos como personalidad jurídica, patrimonio, autonomía y libre determinación. Para los pueblos originarios de Zacatecas, este marco abre nuevas posibilidades de participación en decisiones relacionadas con territorio, cultura y gobierno comunitario. El legislador atribuyó parte de esta agenda al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha dado continuidad a los Planes de Justicia y Desarrollo Regional. Estos mecanismos, señaló, buscan atender demandas sobre agua, lenguas, lugares sagrados, bienestar y formas tradicionales de gobierno mediante diálogo directo con las comunidades.

RECURSOS DIRECTOS Y DECISIONES DESDE LAS COMUNIDADES

Otro de los puntos resaltados fue la asignación directa de recursos públicos a comunidades indígenas y afromexicanas. Mejía explicó que estos esquemas permiten que las propias asambleas participen en la definición de obras prioritarias. Este enfoque busca evitar que las decisiones lleguen únicamente desde oficinas gubernamentales alejadas de las necesidades locales. Sin embargo, el reto será garantizar que los recursos, mecanismos de consulta y procesos administrativos respeten realmente la autonomía comunitaria. El reconocimiento jurídico pierde fuerza si no se refleja en decisiones concretas sobre territorio, infraestructura y preservación cultural. Por ello, escuchar a las comunidades no debería reducirse a un acto simbólico, sino convertirse en una herramienta permanente para diseñar políticas públicas con participación directa.

JUSTICIA DESDE EL TERRITORIO

Mejía Haro sostuvo que en Zacatecas el reconocimiento de los pueblos originarios debe traducirse en protección efectiva de sus lugares sagrados y respeto a sus formas de organización. También planteó la necesidad de preservar conocimientos, tradiciones y expresiones culturales que han sobrevivido durante generaciones. El encuentro con referentes Wixárika coloca nuevamente la discusión sobre cómo convertir el reconocimiento constitucional en acciones locales. Proteger estos espacios no solo significa conservar patrimonio cultural. También implica permitir que las nuevas generaciones mantengan una relación activa con su identidad y territorio. Para Mejía, la justicia hacia los pueblos indígenas debe construirse desde la escucha, la autonomía y la participación comunitaria, evitando decisiones que ignoren la voz de quienes habitan y resguardan estos espacios.