Grupos de aficionados de distintos países lanzaron una petición global para exigir la renuncia de Gianni Infantino como presidente de la FIFA, luego de su intento de impulsar una estructura comercial que habría permitido vender a inversionistas privados beneficios futuros relacionados con la Copa del Mundo. Bajo la etiqueta #InfantinoOut, los seguidores cuestionan la gestión del dirigente y reclaman una transformación profunda del organismo rector del futbol mundial. La iniciativa reúne a organizaciones de Europa, África, Norteamérica y alrededor de 40 grupos nacionales. Para los promotores, el episodio representa una ruptura de confianza y demuestra la necesidad de establecer mayores controles sobre las decisiones que afectan al torneo más importante del futbol.
La petición surgió después de que Infantino abandonara su plan para crear una escisión comercial vinculada a los ingresos futuros de la Copa del Mundo, una propuesta que provocó una fuerte oposición. Los grupos de aficionados consideran que el proyecto mostró una concentración excesiva de poder en la presidencia de la FIFA y cuestionaron la falta de transparencia en la toma de decisiones. Además, el reclamo pide reconstruir la organización para evitar que una situación similar vuelva a ocurrir. Entre los colectivos participantes aparecen Football Supporters Europe, Football Supporters Africa y el Independent Supporters Council de Norteamérica. Su participación refleja que el descontento no se limita a una región, sino que comienza a tomar una dimensión internacional.
La presión sobre Infantino llega en un momento especialmente delicado para la FIFA bajo Infantino, pues distintas figuras y organismos del futbol también han expresado críticas hacia su liderazgo. La UEFA ha señalado que no tiene confianza en el dirigente, mientras representantes de la CONCACAF y de la Confederación Asiática de Futbol también han cuestionado su gestión. A ello se suman antecedentes que han generado rechazo entre aficionados, como el respaldo a la Superliga Europea y la propuesta de organizar la Copa del Mundo cada dos años. En este contexto, la petición no solo busca provocar una salida individual: también plantea un debate sobre la gobernanza, la transparencia y los límites del poder dentro de la FIFA. Su impacto dependerá ahora de cuánto respaldo consiga entre aficionados y actores del futbol internacional.
