La primera fotografía de México conocida surgió en el puerto de Veracruz en diciembre de 1839, apenas unos meses después de que Francia anunciara públicamente el daguerrotipo. El responsable fue el comerciante y grabador francés Jean François Prélier Duboille, quien llegó al país con equipos para producir esta nueva clase de imágenes. Desde la azotea del templo de San Francisco, Prélier realizó una vista de la bahía de Veracruz en la que aparecen la capilla de la Tercera Orden, el convento de San Francisco y, al fondo, la fortaleza de San Juan de Ulúa. La imagen representa uno de los primeros testimonios fotográficos realizados en territorio mexicano y marca el comienzo de una nueva forma de registrar la historia nacional.
VERACRUZ, PUERTA DE ENTRADA DE LA FOTOGRAFÍA
La llegada de Prélier ocurrió el 3 de diciembre de 1839, cuando desembarcó en Veracruz procedente de Francia a bordo de la corbeta La Flore. El daguerrotipo había sido presentado públicamente en París apenas unos meses antes, por lo que la llegada de la tecnología a México fue extraordinariamente rápida. De acuerdo con el George Eastman Museum, Prélier permaneció en Veracruz para realizar demostraciones públicas antes de continuar hacia la Ciudad de México. El interés no era únicamente artístico. El nuevo procedimiento también representaba una oportunidad comercial, pues permitía producir imágenes con un nivel de detalle que las técnicas tradicionales no podían conseguir. México entró así, casi inmediatamente, en la historia mundial de la fotografía.
¿QUIÉN FUE JEAN FRANÇOIS PRÉLIER?
Prélier era un grabador y comerciante francés establecido en México, y no llegó al país específicamente como fotógrafo en el sentido profesional que adquiriría posteriormente este oficio. Su interés por el daguerrotipo surgió cuando adquirió en Francia los equipos necesarios para realizar demostraciones. Las fuentes históricas registran que posteriormente produjo varias imágenes de Veracruz y de la Ciudad de México. El Museo Nacional de Historia del INAH atribuye a Jean François Prélier las primeras tomas mexicanas conocidas realizadas con esta técnica. Entre ellas aparecen vistas del puerto veracruzano, la Catedral Metropolitana, la Plaza Mayor y el antiguo Parián. Por ello, su nombre ocupa un lugar fundamental en la historia de la fotografía mexicana.
El nombre del pionero aparece con algunas variantes en las fuentes. El INAH utiliza la forma François Henri Prélier Duboille, mientras que el George Eastman Museum registra al autor como Jean François Prélier Duboille. Otras publicaciones históricas también lo identifican como Louis Prélier. Esta diferencia explica por qué pueden encontrarse distintas versiones en libros y artículos sobre el origen de la fotografía mexicana. Sin embargo, las instituciones coinciden en un punto fundamental: las primeras imágenes conocidas fueron realizadas por Prélier en México en 1839 y 1840, comenzando con las vistas de Veracruz. Para una reconstrucción histórica rigurosa, resulta más adecuado señalar la variante documental en lugar de presentar un nombre único como indiscutible.
¿QUÉ APARECE EN LA IMAGEN?
El daguerrotipo de Veracruz ofrece una vista elevada del puerto. La cámara se colocó desde la zona superior del templo de San Francisco y dirigió su objetivo hacia la bahía. En la imagen pueden identificarse construcciones religiosas y, al fondo, San Juan de Ulúa, una fortaleza que desde el periodo virreinal había desempeñado un papel estratégico para la defensa y el control del puerto. El INAH considera que esta imagen constituye el primer registro gráfico de un inmueble mexicano realizado mediante esta técnica. Su importancia, por tanto, no depende solamente de ser antigua. También permite observar cómo era Veracruz antes de las grandes transformaciones urbanas y tecnológicas que experimentarían el puerto y el país durante el siglo XIX.
El daguerrotipo tenía características muy diferentes a las fotografías actuales. La imagen se registraba directamente sobre una placa metálica y no producía un negativo convencional que permitiera obtener numerosas copias. Además, el proceso requería materiales químicos, preparación de la superficie y tiempos de exposición considerablemente mayores que los de una cámara moderna. Esto hace todavía más relevante la experiencia de Prélier. La fotografía no consistía simplemente en apuntar una cámara y presionar un botón. Era un procedimiento experimental que exigía conocimientos técnicos y condiciones específicas. La placa de Veracruz constituye, por ello, tanto un documento histórico como un testimonio de la temprana adaptación de una innovación europea en territorio mexicano.
UNA IMAGEN QUE SOBREVIVIÓ CASI DOS SIGLOS
La historia de esta fotografía no terminó en Veracruz. La placa perteneció posteriormente a la colección del fotógrafo francés Gabriel Cromer, una importante colección histórica que terminó siendo adquirida por Eastman Kodak. El George Eastman Museum, en Rochester, Nueva York, conserva actualmente el daguerrotipo y lo registra como Port of Veracruz, Mexico, realizado por Jean François Prélier Duboille en diciembre de 1839. La pieza mide aproximadamente 16.5 por 21.5 centímetros. El museo señala además que las primeras imágenes producidas por Prélier se encuentran entre los daguerrotipos más antiguos realizados en el hemisferio occidental.
La fotografía también permite entender que la historia visual de México comenzó prácticamente al mismo tiempo que la historia mundial del daguerrotipo. El INAH señala que el procedimiento llegó a México en diciembre de 1839, el mismo año en que fue presentado públicamente en Francia. Durante los años siguientes, la técnica comenzó a utilizarse para registrar edificios, paisajes, ciudades y personajes. Algunas de las primeras placas mexicanas se han perdido, pero las que sobrevivieron permiten reconstruir los primeros pasos de la fotografía en el país.
CUANDO MÉXICO COMENZÓ A MIRARSE A TRAVÉS DE UNA CÁMARA
La importancia de aquella imagen va mucho más allá de su antigüedad. Antes de la fotografía, México ya había sido representado mediante pinturas, grabados, litografías y dibujos. Sin embargo, el daguerrotipo introdujo una nueva relación entre la imagen y la realidad. Por primera vez, una tecnología podía fijar con enorme precisión la apariencia de un espacio determinado en un momento concreto. Esa posibilidad transformaría la manera de documentar ciudades, monumentos, acontecimientos y personas.
Por eso, la fotografía de Prélier puede considerarse un parteaguas en la memoria visual mexicana. Desde aquella vista de Veracruz hasta las fotografías de la Revolución, los movimientos sociales y la vida cotidiana del siglo XX, las cámaras terminarían convirtiéndose en herramientas fundamentales para conservar la memoria del país. La primera placa no solo capturó una vista del puerto: abrió una nueva forma de observar y estudiar México.
