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GREENPEACE LLEVA AL ZÓCALO SU RECHAZO A PLANTA EN SINALOA

Greenpeace protesta en el Zócalo y pide a Sheinbaum cancelar la megaplanta de amoniaco proyectada en Topolobampo, Sinaloa

Yamilet López3 min de lectura
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GREENPEACE LLEVA AL ZÓCALO SU RECHAZO A PLANTA EN SINALOA

Integrantes de Greenpeace México escalaron este lunes el asta bandera monumental del Zócalo de la Ciudad de México para exigir al gobierno federal la cancelación de la megaplanta de amoniaco proyectada en Topolobampo, Sinaloa.

La protesta reunió a alrededor de 20 activistas, además de integrantes del colectivo ¡Aquí No! y representantes de comunidades cercanas a la Bahía de Ohuira. Como parte de la manifestación, dos escaladores de Greenpeace subieron al asta para colocar una lona con el mensaje dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum: “Presidenta: Proteja Topolobampo”.

PIDEN CANCELAR EL PROYECTO

Greenpeace solicitó a la presidenta Claudia Sheinbaum que instruya a las autoridades federales correspondientes para detener y cancelar el proyecto de Grupo Proman y Gas y Petroquímica de Occidente (GPO).

La organización ambientalista sostiene que la planta representa riesgos para el ecosistema, la salud y las comunidades que dependen de la Bahía de Ohuira.

De acuerdo con Greenpeace, la instalación tendría capacidad para producir alrededor de 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco al día. La organización considera que una operación de esta magnitud podría generar impactos ambientales y sociales en la región.

En la plancha del Zócalo también fue desplegada una manta con la leyenda “¡En México No!”, mientras los manifestantes exigieron que el gobierno federal intervenga para frenar el proyecto.

COMUNIDADES MANTIENEN SU RECHAZO

La protesta en la Ciudad de México se suma a las acciones que comunidades y organizaciones han realizado en Sinaloa para manifestar su oposición a la construcción de la planta.

Habitantes de comunidades cercanas a la Bahía de Ohuira, integrantes del pueblo Mayo-Yoreme y miembros del colectivo ¡Aquí No! mantienen un plantón en las inmediaciones del proyecto desde junio de 2025.

Los inconformes argumentan que la construcción y operación de la planta podría afectar la pesca, los manglares y la biodiversidad marina de la zona. También han expresado preocupación por los posibles riesgos relacionados con el manejo y transporte del amoniaco.

Greenpeace señaló que la Bahía de Ohuira es un ecosistema de relevancia ambiental y que la zona también tiene importancia para las comunidades indígenas que habitan en sus alrededores.

ADVIERTEN SOBRE RIESGOS AMBIENTALES

La organización ambientalista ha cuestionado los posibles efectos que tendría el proyecto durante su construcción y eventual operación.

Entre sus principales preocupaciones se encuentran el impacto sobre los recursos naturales de la bahía y las actividades económicas de las comunidades que dependen de ella.

Greenpeace también ha advertido sobre los riesgos asociados con una eventual fuga de amoniaco. Según los argumentos difundidos por la organización, un accidente de este tipo podría afectar a poblaciones ubicadas en distintos radios alrededor de la planta.

Además, los opositores al proyecto han cuestionado las modificaciones técnicas y ambientales planteadas para atender algunas de las preocupaciones expresadas durante las mesas de diálogo con autoridades federales.

GOBIERNO FEDERAL ANALIZA EL PROYECTO

La movilización ocurre mientras autoridades federales y representantes relacionados con el proyecto mantienen un proceso de revisión de las condiciones técnicas y ambientales de la megaplanta.

Greenpeace y el colectivo ¡Aquí No! han insistido en que participar en mesas de análisis no significa aceptar la construcción de la instalación.

La organización ambientalista pidió que las autoridades revisen los posibles impactos antes de permitir que el proyecto avance y que se priorice la protección de la Bahía de Ohuira.

La protesta de este lunes trasladó al centro de la capital la oposición que desde hace meses mantienen comunidades de Topolobampo y sus alrededores. Con la manta colocada en el asta del Zócalo, Greenpeace buscó llamar directamente la atención de la Presidencia de la República y presionar para que el proyecto sea cancelado.