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LA IA Y LA CIBERSEGURIDAD MARCAN LA INVERSIÓN EN MÉXICO

La inversión tecnológica en México crecerá con IA y ciberseguridad, pero enfrenta retos como la falta de especialistas y conectividad

Allan Cortés3 min de lectura
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LA IA Y LA CIBERSEGURIDAD MARCAN LA INVERSIÓN EN MÉXICO

La inversión tecnológica en México tendrá un cambio de rumbo durante 2026. Las empresas colocarán a la inteligencia artificial (IA) y la ciberseguridad como sus principales prioridades para competir en un mercado cada vez más digital. De acuerdo con estudios de IDC y Select, el país destinará alrededor de 776 millones de dólares al desarrollo de soluciones de IA y 1,476 millones de dólares a fortalecer la seguridad informática. Esta tendencia responde al crecimiento de los ataques cibernéticos, la automatización de procesos y la necesidad de mejorar la eficiencia operativa. Sin embargo, el avance enfrenta desafíos importantes, como la falta de especialistas y las brechas de conectividad que aún persisten en miles de empresas mexicanas.

IA Y SEGURIDAD LIDERAN EL GASTO EMPRESARIAL

Los análisis muestran que la transformación digital ya no gira únicamente alrededor de la infraestructura tecnológica. Ahora, las compañías buscan herramientas que permitan automatizar tareas, proteger información y responder con rapidez a amenazas digitales. En América Latina, 37% de las organizaciones considera que la seguridad informática es su principal prioridad. Además, 30.8% coloca a la inteligencia artificial generativa entre sus inversiones estratégicas. En México ocurre un fenómeno similar. La seguridad informática mantiene el primer lugar en las agendas empresariales, mientras la IA escaló posiciones gracias a sus aplicaciones en análisis de datos, automatización y detección de riesgos. Este cambio refleja que las empresas buscan competitividad, pero también continuidad operativa en un entorno cada vez más complejo.

EL RETO VA MÁS ALLÁ DEL DINERO

Aunque la inversión tecnológica crecerá de forma acelerada, el dinero por sí solo no resolverá los problemas del ecosistema digital mexicano. IDC estima que el mercado nacional de tecnologías de la información alcanzará 61,600 millones de dólares, mientras el gasto en inteligencia artificial crecerá 52% durante 2026. Sin embargo, especialistas advierten que la falta de talento representa uno de los principales obstáculos. México necesita cerca de 83 mil expertos en ciberseguridad, pero apenas dispone de unos seis mil profesionales para cubrir esa demanda. Además, muchas pequeñas empresas siguen sin acceso estable a internet. Esta realidad podría ampliar la brecha entre grandes corporaciones y negocios que aún no logran incorporarse plenamente a la economía digital.

LOS ATAQUES INFORMÁTICOS IMPULSAN EL CAMBIO

El incremento de las inversiones también responde al aumento de los riesgos. IDC señala que nueve de cada diez empresas latinoamericanas han sufrido ataques de malware, mientras más de la mitad reportó pérdidas económicas superiores a los 10 mil dólares durante 2024. Además, IBM calcula que una filtración de datos puede costar en promedio 82 millones de pesos en América Latina. Frente a este panorama, las compañías aceleran la adopción de modelos de confianza cero, automatización defensiva y herramientas de inteligencia artificial para detectar amenazas antes de que provoquen daños mayores. No obstante, apenas 38% de las organizaciones mexicanas utiliza sistemas automatizados de protección, lo que evidencia que todavía existe un amplio margen para fortalecer la seguridad digital.

UN CAMBIO NECESARIO PARA LA COMPETITIVIDAD

La apuesta por la inteligencia artificial y la ciberseguridad no solo representa una tendencia tecnológica. También refleja una transformación en la manera en que las empresas entienden su crecimiento y su permanencia en el mercado. Invertir en innovación puede traducirse en mayor productividad, mejores servicios y una respuesta más rápida frente a riesgos digitales. Sin embargo, el verdadero desafío será acompañar ese crecimiento con capacitación, infraestructura y políticas que reduzcan la desigualdad tecnológica. De lo contrario, el avance de la IA podría beneficiar únicamente a quienes ya cuentan con recursos suficientes, dejando atrás a miles de pequeñas empresas que siguen enfrentando limitaciones básicas.