El presidente Donald Trump amenazó con impedir las ventas de Bombardier en Estados Unidos. El mandatario condicionó esa posibilidad a que la empresa canadiense fabrique sus aviones dentro del país. Trump cuestionó además la calidad de los productos de la compañía. Sus declaraciones aumentan la tensión comercial entre Washington y Ottawa.
Trump lanzó la advertencia mediante una publicación en Truth Social. El presidente exigió a Bombardier fabricar en Estados Unidos para acceder a ese mercado. También acusó a Canadá de bloquear operaciones de grandes bancos y empresas estadounidenses. Según Trump, esa política perjudica los intereses comerciales de su país.
TRUMP ENDURECE SU POSTURA CONTRA BOMBARDIER
La amenaza contra Bombardier ocurre dentro de una disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá. Ambos países mantienen diferencias sobre aranceles y acceso a sus respectivos mercados. Trump ha utilizado medidas comerciales para presionar a Canadá durante su actual mandato. Ottawa, por su parte, prepara nuevos aranceles contra productos estadounidenses.
En enero, Trump ya había planteado retirar la certificación de aviones fabricados en Canadá. La advertencia incluía especialmente los jets producidos por Bombardier. El presidente también contempló entonces aplicar aranceles del 50% a aeronaves vendidas en Estados Unidos. Su postura surgió después de cuestionar decisiones canadienses sobre certificaciones para aviones estadounidenses.
La nueva amenaza representa otro frente dentro de la relación comercial entre ambos países. Bombardier tiene una importante presencia dentro del mercado aeronáutico internacional. Cualquier restricción estadounidense podría afectar sus operaciones comerciales. Sin embargo, la información disponible no detalla todavía medidas concretas contra la compañía.
CANADÁ PREPARA NUEVOS ARANCELES
La disputa comercial también incluye nuevos aranceles canadienses contra productos estadounidenses. Las medidas contemplan tasas de 15%, 25% y 50%. Ottawa prevé aplicarlas sobre mercancías estadounidenses por unos 20 mil millones de dólares. Entre los productos afectados aparecen acero, lácteos, componentes electrónicos y pasta de papel.
El gobierno canadiense afirma que esos aranceles responden a medidas adoptadas previamente por Washington. Estados Unidos aplica recargos del 50% sobre determinados productos canadienses desde el 22 de agosto. Ottawa sostiene que ambas cantidades tienen un valor equivalente. La disputa comercial ha provocado nuevas tensiones entre los gobiernos de Trump y Mark Carney.
Las negociaciones entre ambos países también atraviesan un momento complicado. El primer ministro canadiense, Mark Carney, rompió las conversaciones con la Casa Blanca el 21 de agosto. El mandatario acusó a Washington de buscar un acuerdo con condiciones injustas. También afirmó que Estados Unidos pretende debilitar industrias estratégicas de Canadá.
TRUMP AUMENTA LA PRESIÓN SOBRE OTTAWA
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha presionado constantemente a Canadá. El presidente incluso ha planteado convertir al país vecino en el estado 51 de Estados Unidos. Sus declaraciones han generado críticas y han complicado las relaciones bilaterales. La disputa comercial representa uno de los principales puntos de tensión.
Horas antes de atacar a Bombardier, Trump publicó otro mensaje relacionado con América del Norte. En el mapa difundido por el mandatario apareció la bandera estadounidense sobre México y Canadá. También incluyó Groenlandia, Islandia y varios territorios del Caribe. La publicación reforzó su postura sobre la influencia estadounidense en la región.
Trump también ha sostenido que Estados Unidos no necesita a Canadá. El presidente afirma que Ottawa depende más de Washington dentro de la relación bilateral. Por su parte, el gobierno canadiense busca defender sus intereses mediante medidas comerciales. La tensión podría continuar mientras ambos países intentan resolver sus diferencias económicas.
La amenaza contra Bombardier añade presión sobre una relación comercial ya deteriorada. La empresa canadiense enfrenta ahora la posibilidad de perder acceso al mercado estadounidense. Trump exige que la compañía traslade parte de su producción a Estados Unidos. Mientras tanto, Canadá prepara represalias comerciales y mantiene su postura frente a Washington.
