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SEGURO DE VIVIENDA, MÁS ACCESIBLE QUE UN CELULAR

Seguro de vivienda puede costar menos que un celular y ayudar a proteger hogares ante lluvias, inundaciones y huracanes en México

Allison4 min de lectura
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SEGURO DE VIVIENDA, MÁS ACCESIBLE QUE UN CELULAR
La temporada de lluvias 2026 plantea mayores riesgos para el patrimonio de millones de mexicanos, debido a un pronóstico que apunta hacia una actividad hasta 38% superior al promedio histórico. Ante este escenario, especialistas destacan la importancia de contar con un seguro de vivienda, especialmente porque muchas familias concentran buena parte de su patrimonio en el inmueble donde viven y enfrentan riesgos cada vez más frecuentes.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la vivienda representa el principal activo no financiero para 54.4% de los hogares mexicanos, una proporción que muestra la relevancia económica que tiene proteger una casa frente a fenómenos naturales. Sin embargo, la contratación de seguros para vivienda todavía permanece en niveles reducidos, pese a las pérdidas que pueden ocasionar inundaciones, lluvias intensas, granizo y huracanes.

Carlos Jiménez, director de Daños y Automóviles de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, señala que existe una percepción equivocada sobre el precio de este tipo de protección. Según el especialista, un seguro de casa habitación puede resultar más accesible que una póliza automotriz e incluso puede costar menos que un teléfono inteligente de gama media, cuyo precio en México oscila entre 3,000 y 10,000 pesos.

El costo de una póliza depende principalmente de las coberturas contratadas, las características del inmueble y el valor de los bienes que la persona desea proteger. Por esa razón, los especialistas recomiendan analizar las necesidades particulares antes de contratar, pues una cobertura diseñada correctamente puede proteger tanto la estructura de una vivienda como los muebles, electrodomésticos, equipos electrónicos y otros objetos de valor que se encuentren dentro del inmueble.

Para enfrentar específicamente los riesgos asociados con las lluvias, inundaciones, granizo y huracanes, los usuarios pueden buscar una cobertura de riesgos hidrometeorológicos. Esta protección adquiere especial relevancia durante una temporada en la que las condiciones climáticas podrían generar precipitaciones más intensas y aumentar la posibilidad de inundaciones urbanas, además de incrementar la actividad relacionada con fenómenos ciclónicos que pueden provocar daños importantes en distintas regiones del país.

Los especialistas recomiendan responder tres preguntas antes de contratar una póliza para conocer qué protección necesita cada persona. La primera consiste en determinar contra qué riesgos desea protegerse, mientras que la segunda requiere identificar qué bienes quiere asegurar y la tercera establece cuánto dinero pretende proteger. Estas respuestas permiten definir una póliza acorde con las características del patrimonio y evitar gastos innecesarios por coberturas que no necesita.

Los propietarios pueden asegurar tanto la construcción como los contenidos de una vivienda, incluyendo muebles, aparatos electrónicos, electrodomésticos, obras de arte y joyas, entre otros bienes. En cambio, quienes rentan una propiedad pueden concentrar la protección en sus pertenencias, mientras que los propietarios que reciben ingresos por alquiler pueden priorizar la protección del inmueble. Cada situación requiere una evaluación distinta para determinar las coberturas más convenientes.

También resulta importante establecer correctamente el valor de los objetos asegurados, especialmente cuando una familia busca proteger el contenido de su vivienda. Los especialistas recomiendan elaborar una lista de los bienes que desea incluir y definir cuánto representan económicamente. Además, conviene revisar las condiciones relacionadas con una eventual reposición, porque algunas pólizas pueden contemplar bienes similares mientras otras establecen criterios diferentes para calcular la indemnización correspondiente.

Pese a los riesgos, únicamente una de cada cuatro viviendas en México cuenta actualmente con algún tipo de seguro, según la información citada en el análisis. Además, una parte importante de esas pólizas está vinculada con créditos hipotecarios, por lo que la contratación no necesariamente responde a una decisión preventiva del propietario. Esta situación deja a numerosas familias expuestas ante fenómenos capaces de generar pérdidas económicas importantes en pocas horas.

Las lluvias extraordinarias registradas en Veracruz durante 2025 muestran la magnitud que pueden alcanzar estos eventos. Durante ese periodo se reportaron 8,482 siniestros relacionados con las precipitaciones, de los cuales 3,267 correspondieron a automóviles y 2,723 a viviendas. Las cifras reflejan que los daños provocados por lluvias no afectan únicamente a infraestructura pública, sino también a bienes particulares que representan años de esfuerzo económico para las familias.

Joana Santillán, directora de Autos de General de Seguros, advierte que el riesgo climático está cambiando y que las pérdidas importantes ya no dependen exclusivamente de la llegada de un huracán. Una lluvia extraordinaria puede provocar inundaciones urbanas y generar daños millonarios en poco tiempo, situación que obliga a las familias a considerar medidas de prevención antes de que ocurra un evento meteorológico severo.

El seguro de vivienda puede convertirse así en una herramienta para reducir el impacto económico de una emergencia, especialmente cuando una familia no cuenta con recursos suficientes para reconstruir o reemplazar sus bienes después de una inundación. Comparar el costo de una póliza con el valor total del patrimonio permite dimensionar la diferencia entre realizar un gasto preventivo y enfrentar posteriormente una pérdida que podría superar ampliamente la capacidad financiera del hogar.

Ante una temporada de lluvias que podría registrar una actividad superior al promedio, revisar las condiciones de una póliza representa una decisión relevante para los propietarios y también para quienes rentan una vivienda. La protección debe corresponder con los riesgos de la zona, el valor de los bienes y las necesidades de cada familia, porque una cobertura adecuada puede facilitar la recuperación después de un desastre natural.