Economía

ECONOMÍA MEXICANA CRECE 1.5% Y SUPERA EXPECTATIVAS

Economía mexicana creció 1.5% en el segundo trimestre de 2026 y reaviva el debate sobre si la recuperación será sostenible

Allan Cortés3 min de lectura
Compartir:
ECONOMÍA MEXICANA CRECE 1.5% Y SUPERA EXPECTATIVAS

La economía mexicana mostró señales de recuperación durante el segundo trimestre de 2026 al registrar un crecimiento de 1.5% respecto al trimestre anterior, luego de la contracción de 0.6% observada entre enero y marzo. Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reflejan un avance impulsado por el desempeño de los sectores agropecuario, industrial y de servicios, además del dinamismo generado por el consumo interno y la actividad turística. El resultado superó las expectativas de diversos analistas y permitió al Gobierno federal mantener una perspectiva optimista para el resto del año, aunque economistas advierten que aún existen factores que podrían frenar este impulso durante la segunda mitad de 2026.

UN REPUNTE QUE REVIERTE EL INICIO DE AÑO

El crecimiento representa un cambio importante frente al primer trimestre, cuando la actividad económica retrocedió 0.6%, lo que alimentó temores sobre una posible desaceleración más profunda. En esta ocasión, las actividades primarias encabezaron la recuperación con un aumento de 3.3%, mientras que el sector secundario avanzó 1.6% y los servicios crecieron 1.5%. Además, en comparación con el mismo periodo del año anterior, el Producto Interno Bruto registró un incremento cercano al 2.2%, una cifra que confirma que la recuperación fue generalizada y no se limitó a un solo sector productivo. Este comportamiento también fortaleció la confianza de los mercados sobre la capacidad de la economía para dejar atrás el tropiezo registrado al inicio del año.

EL RETO SERÁ MANTENER EL CRECIMIENTO

Pese al buen desempeño, especialistas consideran que la economía mexicana enfrenta un escenario que exige cautela. Parte del crecimiento estuvo asociado al incremento del turismo, el comercio y el consumo durante el Mundial de Futbol 2026, además de una recuperación en la producción agropecuaria y manufacturera. Sin embargo, algunos analistas advierten que ese impulso podría perder fuerza una vez concluido el evento deportivo. También persisten desafíos relacionados con la inversión privada, el comportamiento del mercado laboral y la incertidumbre internacional, especialmente por la relación comercial con Estados Unidos. Por ello, el principal reto ya no consiste en recuperar terreno, sino en consolidar un crecimiento sostenido que permita atraer nuevas inversiones y generar empleos de largo plazo.

HACIENDA MANTIENE SU PRONÓSTICO, PERO EL MERCADO ES MÁS PRUDENTE

Tras conocerse los resultados, la Secretaría de Hacienda reiteró su expectativa de que México cierre 2026 con un crecimiento de entre 1.8% y 2.8%. Incluso señaló que alcanzar al menos 1.5% anual parece asegurado si no ocurre una contracción económica durante la segunda mitad del año. No obstante, organismos internacionales y parte del sector financiero mantienen estimaciones más moderadas, cercanas al 1.1% o 1.2%, debido a la incertidumbre sobre la inversión y el entorno global. Esta diferencia refleja que el debate ya no gira únicamente en torno al crecimiento registrado, sino a la capacidad del país para sostenerlo en un contexto económico internacional todavía volátil.

UN BUEN DATO QUE TODAVÍA DEBE CONVERTIRSE EN BIENESTAR

El crecimiento económico siempre representa una señal positiva, pero por sí solo no garantiza una mejora inmediata en la calidad de vida de la población. Para que este repunte tenga un impacto real será necesario que se traduzca en mayor inversión, empleos mejor remunerados y un fortalecimiento del mercado interno. De lo contrario, el avance podría quedarse como un episodio temporal impulsado por circunstancias específicas. La recuperación del segundo trimestre demuestra que la economía mexicana mantiene capacidad para responder después de un periodo de desaceleración, aunque el verdadero desafío será convertir ese impulso en una tendencia estable que beneficie tanto a las empresas como a las familias mexicanas.