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EEUU AMPLÍA LA PRESIÓN FINANCIERA CONTRA IRÁN

Estados Unidos amplía la presión económica sobre Irán con nuevas sanciones contra sectores estratégicos y actores vinculados a Teherán

Allison4 min de lectura
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EEUU AMPLÍA LA PRESIÓN FINANCIERA CONTRA IRÁN
Estados Unidos anunció una nueva ofensiva económica contra Irán, con medidas dirigidas a cortar los mecanismos financieros que permiten a Teherán mantener sus operaciones mientras el conflicto entre ambos países permanece estancado. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que Washington ampliará las sanciones contra quienes faciliten recursos, tecnología y operaciones comerciales relacionadas con el régimen iraní.

Bessent explicó que el nuevo paquete contempla acciones contra cinco sectores considerados estratégicos para la economía iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Según el Departamento del Tesoro, Teherán utiliza estas áreas para sostener una economía debilitada y encontrar alternativas frente a las restricciones internacionales que limitan sus ingresos y sus posibilidades de acceder a mercados financieros.

La medida también incluye sanciones contra más de 60 entidades, personas y embarcaciones ubicadas en distintos países, según la información presentada por el Tesoro estadounidense. Washington acusa a estos actores de facilitar el acceso iraní a recursos financieros y tecnología relacionada con sus programas nuclear y de misiles, mientras busca elevar los costos para quienes mantengan vínculos económicos con Teherán.

La estrategia estadounidense incorpora además una advertencia directa para las instituciones financieras extranjeras que procesen operaciones relacionadas con Irán. Bessent aseguró que ninguna entidad quedará fuera del alcance de las sanciones, una declaración que aumenta la incertidumbre entre bancos y compañías que participan en operaciones comerciales vinculadas con las exportaciones petroleras iraníes y otros sectores estratégicos de la economía.

LA PRESIÓN TAMBIÉN APUNTA A ACTORES EXTRANJEROS

El secretario del Tesoro señaló que Washington no limitará sus acciones a compañías iraníes, porque también pretende alcanzar a empresas y entidades extranjeras que faciliten el acceso de Teherán a divisas, tecnología, transporte, materias primas o mecanismos financieros. Esta estrategia busca cerrar las rutas que permiten al régimen sortear las restricciones mediante intermediarios ubicados fuera de Irán y mantener abiertas sus conexiones comerciales.

Bessent describió las nuevas medidas como un “Día D económico” contra Teherán y aseguró que la administración de Donald Trump pretende aumentar la presión sobre empresas, bancos e intermediarios. El funcionario también destacó que Trump mantiene conversaciones con gobiernos extranjeros para convencerlos de reducir sus relaciones comerciales y financieras con Irán, dentro de una campaña diplomática paralela a las sanciones.

Emiratos Árabes Unidos aparece como uno de los ejemplos mencionados por Washington, después de que el país anunciara la suspensión, hasta nuevo aviso, de sus operaciones comerciales y financieras con Irán. Bessent presentó esa decisión como una señal del impacto que puede generar la presión estadounidense, mientras defendió la capacidad de Trump para negociar con otros gobiernos y conseguir cambios en sus relaciones económicas con Teherán.

La presión económica sobre Irán también genera preocupación entre empresas internacionales que mantienen negocios con el país, especialmente aquellas relacionadas con sectores financieros, energéticos y de transporte. Las nuevas sanciones secundarias pueden aumentar los riesgos para compañías que intenten conservar sus operaciones con Teherán, debido a la posibilidad de perder acceso al mercado estadounidense o enfrentar restricciones dentro del sistema financiero internacional.

IRÁN CUESTIONA LA EFECTIVIDAD DE LAS MEDIDAS

Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, rechazó la interpretación estadounidense sobre el alcance de las nuevas medidas y cuestionó la capacidad de Washington para modificar las relaciones comerciales de otros países. En un mensaje publicado este lunes en X, el dirigente sostuvo que diversos gobiernos continuarán defendiendo sus propios intereses económicos pese a las amenazas y restricciones anunciadas.

Qalibaf también afirmó que las advertencias estadounidenses no producen el efecto que busca la Casa Blanca y consideró que otros países mantendrán sus vínculos comerciales con Irán. Su respuesta refleja la posición de Teherán frente a una estrategia que pretende ampliar el aislamiento económico del país mediante sanciones secundarias y presión diplomática sobre gobiernos que todavía mantienen intercambios con las autoridades iraníes.

La disputa económica ocurre mientras el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán atraviesa una etapa de estancamiento después de casi seis meses de conflicto. Washington intenta utilizar las herramientas financieras para debilitar la capacidad de Teherán, mientras el gobierno iraní busca conservar sus relaciones comerciales con países dispuestos a mantener intercambios pese a las restricciones estadounidenses.

Con esta nueva ofensiva, la administración Trump pretende dificultar todavía más el acceso iraní a recursos financieros internacionales y aumentar los costos para quienes colaboren con Teherán. La advertencia de Bessent coloca al sistema financiero internacional ante una nueva etapa de presión, especialmente para empresas que dependen de operaciones en dólares y mantienen vínculos comerciales con Irán.