Ciencia

EL PEZ QUE DESAFÍA LA EVOLUCIÓN HACE 100.000 AÑOS SIN NECESITAR MACHOS

Pez sin machos: la molly amazónica lleva 100.000 años desafiando la evolución gracias a un sorprendente mecanismo genético

Valeria Esqueda
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EL PEZ QUE DESAFÍA LA EVOLUCIÓN HACE 100.000 AÑOS SIN NECESITAR MACHOS

En los ríos del noreste de México y el sur de Texas habita un animal que continúa sorprendiendo a la comunidad científica. Se trata de la molly amazónica, un pequeño pez que ha logrado sobrevivir durante aproximadamente 100.000 años sin incorporar genes masculinos a su descendencia. La historia de este pez sin machos desafía una de las ideas más aceptadas de la biología evolutiva: que las especies que se reproducen de forma asexual están destinadas a desaparecer debido a la acumulación de mutaciones dañinas. Sin embargo, esta especie formada únicamente por hembras no solo sigue existiendo, sino que mantiene una notable estabilidad genética, convirtiéndose en uno de los casos más extraordinarios conocidos por la ciencia.

La molly amazónica utiliza un mecanismo reproductivo llamado ginogénesis. Para reproducirse, necesita aparearse con machos de especies cercanas, pero únicamente emplea el esperma como estímulo para activar el desarrollo de los óvulos. El ADN del macho no se integra al proceso y las crías resultantes son clones de la madre. Esta estrategia permite que cada generación conserve intacta la información genética femenina. Durante décadas, los científicos consideraron que una especie con estas características tendría pocas posibilidades de mantenerse a largo plazo. La razón es que, sin la recombinación genética propia de la reproducción sexual, los errores acumulados en el ADN deberían deteriorar progresivamente el genoma hasta provocar la extinción.

Un estudio reciente ofrece una posible explicación de por qué este pez sin machos ha conseguido evitar ese destino. Investigadores descubrieron que la especie utiliza con gran frecuencia un mecanismo llamado conversión génica, una especie de sistema biológico de reparación que permite corregir daños en el ADN mediante la copia de información genética entre distintas versiones de un mismo gen. Gracias a este proceso, la molly amazónica puede eliminar o reducir mutaciones perjudiciales sin necesidad de recurrir a la reproducción sexual. Además, los científicos detectaron que esta reparación ocurre con especial intensidad en las regiones más importantes del genoma, precisamente donde los errores podrían resultar más dañinos para la supervivencia de la especie.

El origen de esta capacidad podría remontarse al nacimiento mismo de la molly amazónica. Los estudios indican que surgió hace unos 100.000 años a partir de la hibridación entre dos especies emparentadas de molly. Esa combinación inicial le proporcionó una diversidad genética poco común para una especie asexual. En este contexto, la existencia de dos versiones similares, pero no idénticas, de muchos genes habría facilitado el funcionamiento eficiente de la conversión génica como herramienta de mantenimiento genético. Esta ventaja inicial podría explicar por qué la especie ha logrado resistir durante tanto tiempo mientras otras formas de reproducción asexual desaparecen con relativa rapidez.

Más allá de la curiosidad biológica, este descubrimiento podría aportar información valiosa para comprender mejor cómo los organismos corrigen errores genéticos. Los investigadores consideran que estudiar estos mecanismos naturales podría ayudar en el futuro a profundizar en procesos relacionados con enfermedades asociadas a mutaciones, incluido el cáncer. Aunque todavía quedan preguntas sin resolver, la molly amazónica demuestra que la evolución puede encontrar soluciones inesperadas para superar desafíos que durante mucho tiempo parecieron inevitables.