El desabasto de medicamentos podría agravarse en los hospitales del IMSS-Bienestar luego de que la Secretaría de Salud redujo el catálogo de medicinas disponibles para el sistema público. La dependencia pasó de 2 mil 753 a mil 929 claves y estableció 871 para hospitales de segundo nivel. La medida afecta principalmente a los 55 millones de mexicanos que no cuentan con seguridad social y recurren a este servicio para recibir atención médica. Médicos y especialistas cuestionan que la reducción pueda limitar las opciones de tratamiento, mientras las autoridades sostienen que busca priorizar medicamentos con mayor eficacia y seguridad. El debate ocurre en México y se intensificó durante 2026, en medio de problemas de abasto que ya afectan a distintos hospitales.
La Secretaría de Salud, encabezada por David Kershenobich, defiende la reducción como una estrategia para organizar mejor los medicamentos disponibles y garantizar que los pacientes reciban tratamientos respaldados por evidencia. El director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, aseguró que la medida no pretende impedir que los médicos utilicen su criterio clínico, sino seleccionar los fármacos considerados más eficaces y seguros. Sin embargo, el diputado Éctor Jaime Ramírez Barba advierte que la reducción puede afectar la capacidad de los médicos para elegir el tratamiento más adecuado en enfermedades como diabetes e hipertensión. Además, cuestiona que el cambio se haya realizado sin una evaluación externa ni una consulta amplia con pacientes y especialistas.
El desabasto de medicamentos no representa la única dificultad señalada por trabajadores de hospitales. Personal médico y de enfermería consultado de manera anónima denunció que en centros de la Ciudad de México faltan antibióticos, analgésicos, anestésicos, insumos quirúrgicos, guantes, gasas y algunos equipos necesarios para realizar procedimientos. En el Hospital General Rubén Leñero, trabajadores reportaron problemas para conseguir medicamentos y materiales básicos, mientras que en el Hospital General de Xoco señalaron retrasos en cirugías debido a la falta de insumos y equipos. Estas carencias pueden obligar a modificar tratamientos, aplazar procedimientos o recurrir a alternativas que no siempre representan la primera opción médica. Por ello, especialistas consideran que el problema puede tener consecuencias directas para la atención de los pacientes.
El conflicto adquiere mayor relevancia porque el IMSS-Bienestar atiende a una población que depende principalmente de los servicios públicos para recibir medicamentos y tratamientos. Aunque las autoridades aseguran que la reorganización permitirá mejorar la disponibilidad de los fármacos prioritarios, médicos y especialistas temen que una oferta más limitada, combinada con problemas de abasto, aumente las complicaciones de enfermedades crónicas y retrase intervenciones necesarias. Además, la compra consolidada de medicamentos para 2027-2028 apenas fue licitada el 17 de julio, después de varios retrasos. En este contexto, el reto para el sistema de salud no consiste únicamente en reducir o ampliar un catálogo, sino en garantizar que los medicamentos seleccionados realmente estén disponibles cuando los pacientes los necesiten.
El desabasto de medicamentos podría agravarse en los hospitales del IMSS-Bienestar luego de que la Secretaría de Salud redujo el catálogo de medicinas disponibles para el sistema público. La dependencia pasó de 2 mil 753 a mil 929 claves y estableció 871 para hospitales de segundo nivel. La medida afecta principalmente a los 55 millones de mexicanos que no cuentan con seguridad social y recurren a este servicio para recibir atención médica. Médicos y especialistas cuestionan que la reducción pueda limitar las opciones de tratamiento, mientras las autoridades sostienen que busca priorizar medicamentos con mayor eficacia y seguridad. El debate ocurre en México y se intensificó durante 2026, en medio de problemas de abasto que ya afectan a distintos hospitales.
La Secretaría de Salud, encabezada por David Kershenobich, defiende la reducción como una estrategia para organizar mejor los medicamentos disponibles y garantizar que los pacientes reciban tratamientos respaldados por evidencia. El director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, aseguró que la medida no pretende impedir que los médicos utilicen su criterio clínico, sino seleccionar los fármacos considerados más eficaces y seguros. Sin embargo, el diputado Éctor Jaime Ramírez Barba advierte que la reducción puede afectar la capacidad de los médicos para elegir el tratamiento más adecuado en enfermedades como diabetes e hipertensión. Además, cuestiona que el cambio se haya realizado sin una evaluación externa ni una consulta amplia con pacientes y especialistas.
El desabasto de medicamentos no representa la única dificultad señalada por trabajadores de hospitales. Personal médico y de enfermería consultado de manera anónima denunció que en centros de la Ciudad de México faltan antibióticos, analgésicos, anestésicos, insumos quirúrgicos, guantes, gasas y algunos equipos necesarios para realizar procedimientos. En el Hospital General Rubén Leñero, trabajadores reportaron problemas para conseguir medicamentos y materiales básicos, mientras que en el Hospital General de Xoco señalaron retrasos en cirugías debido a la falta de insumos y equipos. Estas carencias pueden obligar a modificar tratamientos, aplazar procedimientos o recurrir a alternativas que no siempre representan la primera opción médica. Por ello, especialistas consideran que el problema puede tener consecuencias directas para la atención de los pacientes.
El conflicto adquiere mayor relevancia porque el IMSS-Bienestar atiende a una población que depende principalmente de los servicios públicos para recibir medicamentos y tratamientos. Aunque las autoridades aseguran que la reorganización permitirá mejorar la disponibilidad de los fármacos prioritarios, médicos y especialistas temen que una oferta más limitada, combinada con problemas de abasto, aumente las complicaciones de enfermedades crónicas y retrase intervenciones necesarias. Además, la compra consolidada de medicamentos para 2027-2028 apenas fue licitada el 17 de julio, después de varios retrasos. En este contexto, el reto para el sistema de salud no consiste únicamente en reducir o ampliar un catálogo, sino en garantizar que los medicamentos seleccionados realmente estén disponibles cuando los pacientes los necesiten.
