Cultura

SAQQARA REVELA TALLER DE MOMIFICACIÓN Y UNA RED DE CÁMARAS FUNERARIAS

Taller de momificación en Saqqara revela cámaras funerarias, 35 momias y una máscara de plata dorada del periodo saíta en Egipto

Allan Cortés3 min de lectura
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SAQQARA REVELA TALLER DE MOMIFICACIÓN Y UNA RED DE CÁMARAS FUNERARIAS

El taller de momificación descubierto al sur de la pirámide de Unis, en Saqqara, abrió una ventana excepcional a las prácticas funerarias del antiguo Egipto. El hallazgo fue realizado por una misión arqueológica egipcia-alemana de la Universidad de Tübingen y corresponde al periodo saíta-persa, entre 664 y 404 a.C. El conjunto incluye un edificio usado para preparar cuerpos, una zona de entierro colectivo, 35 momias, cuatro sarcófagos sellados y una máscara funeraria de plata dorada. El descubrimiento importa porque no solo muestra tumbas, sino parte del proceso material, religioso y económico que sostenía la momificación.

UN ESPACIO PARA PREPARAR A LOS DIFUNTOS

El taller fue identificado como una construcción rectangular elaborada con ladrillos de adobe y bloques irregulares de caliza. En su interior se localizaron espacios relacionados con la preparación de vendas de lino y el uso de natrón, una sal fundamental para deshidratar los cuerpos durante la momificación. Además, los arqueólogos encontraron recipientes, cuencos y vasijas con inscripciones que nombran aceites y sustancias utilizadas en el proceso funerario. Estos materiales ayudan a entender que la momificación no era un acto improvisado, sino una práctica especializada donde se combinaban conocimientos técnicos, rituales religiosos y una organización precisa alrededor de la muerte.

EL TALLER DE MOMIFICACIÓN Y SUS FOSAS

El taller de momificación también destacó por dos fosas profundas talladas en la roca. Una alcanzaba cerca de 13 metros y contenía gran cantidad de materiales cerámicos relacionados con la preparación funeraria. La otra llegaba a 30 metros de profundidad y conducía a un complejo de cámaras funerarias. De acuerdo con los reportes del hallazgo, esta tumba de fosa, identificada como K24, funcionó como espacio de entierro colectivo. Su importancia radica en que conecta el lugar donde se preparaban los cuerpos con las cámaras donde algunos difuntos fueron depositados, lo que permite estudiar el circuito completo de la muerte en Saqqara.

UNA MÁSCARA DE PLATA DORADA

Entre los objetos más relevantes apareció una máscara funeraria de plata dorada, asociada a una persona con títulos sacerdotales: Segundo Sacerdote de Mut y Sacerdote de Niut-Shaes. Sus ojos tienen incrustaciones de materiales como calcita, obsidiana y una gema negra, posiblemente ónix. Este tipo de pieza resulta excepcional porque muy pocas máscaras de metales preciosos llegaron hasta la actualidad. Muchas tumbas de altos funcionarios fueron saqueadas desde la antigüedad. Por eso, el hallazgo tiene un valor especial para la egiptología: permite estudiar creencias sobre la transformación del difunto y la relación entre metales, divinidad y vida después de la muerte.

SAQQARA COMO PAISAJE FUNERARIO

Saqqara fue una de las necrópolis más importantes del antiguo Egipto y funcionó durante siglos como espacio de entierro, culto y memoria. La ubicación del hallazgo, cerca de la pirámide de Unis, refuerza la continuidad funeraria de la zona. Aunque la pirámide pertenece al Reino Antiguo, el taller y las cámaras corresponden a un periodo mucho más tardío. Esa superposición muestra que Saqqara siguió activa mucho después de las primeras dinastías. El descubrimiento también recuerda que las necrópolis no eran lugares estáticos, sino paisajes rituales reutilizados, reinterpretados y conectados con distintas generaciones de sacerdotes, artesanos, familias y autoridades.