La revisión del T-MEC volvió a colocarse en el centro del debate comercial entre México y Estados Unidos luego de que la Casa Blanca asegurara que el tratado permitió el ingreso de componentes chinos al mercado estadounidense a través de vehículos ensamblados en territorio mexicano. Peter Navarro, asesor de manufactura y comercio del presidente Donald Trump, afirmó que esta situación explica por qué Washington no respaldará el acuerdo en su forma actual. Además, sostuvo que los aranceles impulsados por la administración estadounidense ya provocaron cambios en la estrategia de empresas como Toyota, que trasladó parte de su producción desde México hacia Texas.
Navarro aseguró que el objetivo original del tratado era fortalecer el contenido regional de los productos fabricados en Norteamérica. Sin embargo, argumentó que el ensamblaje realizado en México terminó convirtiéndose en una vía para incorporar componentes electrónicos, baterías, semiconductores, sensores, pantallas y otras piezas de origen chino dentro de vehículos comercializados como norteamericanos. Según el funcionario, mientras más compleja es la fabricación de un automóvil, mayores son las posibilidades de integrar insumos provenientes de otros países sin que ello resulte evidente. También afirmó que el contenido de piezas estadounidenses en vehículos fabricados en México disminuyó de manera importante en los últimos años.
En este contexto, la revisión del T-MEC también quedó vinculada al caso de Toyota. De acuerdo con Navarro, la empresa decidió trasladar la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California hacia Texas debido al impacto económico generado por los aranceles estadounidenses. El asesor afirmó que estas medidas provocaron pérdidas millonarias para la compañía en Norteamérica y aseguró que este movimiento demuestra que la política comercial de Washington ya está modificando las decisiones de inversión de algunas empresas. Aunque Toyota no presentó este cambio como consecuencia exclusiva de los aranceles, el gobierno estadounidense lo utiliza como ejemplo de los efectos de su estrategia comercial.
Por otro lado, especialistas señalan que el crecimiento de la relación comercial entre México y China añade presión a las negociaciones del tratado. Datos de Banorte indican que el país asiático ya se consolidó como el segundo socio comercial de México, únicamente detrás de Estados Unidos, pese al aumento de aranceles aplicado por el gobierno mexicano a diversos productos chinos. Este escenario podría influir de manera decisiva en la renegociación del acuerdo regional, ya que la participación de China figura entre las principales preocupaciones de Washington. Lo que ocurra durante la revisión del T-MEC definirá buena parte del futuro del comercio y de las inversiones en América del Norte
