El ataque hutí contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo elevó la tensión en Oriente Medio y aumentó el riesgo de una mayor escalada en el conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Irán. Los rebeldes de Yemen, respaldados por Teherán, asumieron la autoría de la ofensiva mientras Washington mantenía una nueva jornada de bombardeos sobre territorio iraní. La combinación de estos hechos genera preocupación por el impacto que podría tener sobre las rutas marítimas utilizadas para el transporte de petróleo y mercancías, un factor que influye directamente en los precios de la energía y en la estabilidad del comercio internacional.
Los hutíes aseguraron que alcanzaron los petroleros Encelia y Layla en el mar Rojo como respuesta al bloqueo saudí sobre Yemen y a recientes operaciones militares contra posiciones rebeldes. Arabia Saudita confirmó que uno de los buques sufrió un incendio, aunque no reportó víctimas. Además, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido informó que recibió un aviso sobre un petrolero alcanzado por un proyectil desconocido cerca de la costa saudí. Paralelamente, Estados Unidos afirmó que sus ataques contra Irán buscan reducir la capacidad del país para amenazar embarcaciones civiles y comerciales que navegan en la región, especialmente en puntos estratégicos para el comercio mundial.
El ataque hutí también incrementó la incertidumbre sobre la seguridad de corredores marítimos clave como Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz, dos rutas fundamentales para el suministro global de petróleo y gas. Mientras Irán mantiene una postura firme sobre el control del tránsito marítimo en el golfo Pérsico, Washington advirtió que responderá con mayor fuerza si continúan las agresiones contra embarcaciones comerciales. En este contexto, expertos consideran que cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo podría elevar los costos del transporte internacional, afectar las cadenas de suministro y provocar nuevas presiones sobre la inflación en distintos mercados.
Por otro lado, los esfuerzos diplomáticos muestran pocos avances. Funcionarios de Estados Unidos, Irán y países mediadores mantienen contactos para intentar reducir la confrontación, aunque las declaraciones de ambas partes reflejan posiciones cada vez más distantes. Al mismo tiempo, varios gobiernos de la región reforzaron sus medidas de seguridad tras reportes de ataques con drones y misiles en Kuwait, Jordania y Baréin. La evolución del conflicto será determinante para la estabilidad de Oriente Medio y para la economía global, ya que cualquier expansión de las hostilidades podría afectar el flujo de energía y aumentar la incertidumbre en los mercados internacionales.
