La divulgadora cultural catalana Rosa María Duran Gili murió a los 99 años. Durante más de seis décadas impulsó la cultura catalana desde México. También destacó por su trabajo como escritora, traductora e intérprete. El Centro Nacional de las Artes confirmó su fallecimiento y expresó condolencias a familiares, amigos y personas cercanas. Su trayectoria mantuvo un fuerte vínculo con la lengua catalana y el exilio.
Duran Gili nació en Barcelona en 1927, en una familia marcada por las consecuencias de la Guerra Civil española. Tras el conflicto, sus familiares buscaron refugio en Montpellier, Francia. Tiempo después llegaron a México, donde ella continuó su formación académica. En este país cursó estudios universitarios y construyó una trayectoria vinculada con la difusión cultural.
Posteriormente realizó un posgrado en La Sorbona, en París, donde amplió su preparación académica y profesional. También trabajó como intérprete de las Naciones Unidas, experiencia que fortaleció su dominio de distintas lenguas. Paralelamente desarrolló una extensa actividad cultural. Sus labores incluyeron la escritura, la traducción y la interpretación, siempre con atención especial hacia Cataluña.
Su trabajo adquirió relevancia entre las comunidades catalanas establecidas en México. Durante décadas participó en iniciativas destinadas a conservar tradiciones, expresiones lingüísticas y recuerdos del exilio. La Federación Internacional de Entidades Catalanas reconoció especialmente esa labor. La organización destacó su compromiso constante con la preservación de la lengua y la cultura catalanas.
En 2022 recibió la Creu de Sant Jordi, una de las principales distinciones que otorga Cataluña. El reconocimiento destacó su aportación a la cultura catalana y su trayectoria vinculada con el exilio. Además de su labor cultural, Duran Gili mantuvo un vínculo familiar con el ámbito artístico mexicano. Fue madre del caricaturista Rafael Barajas, conocido como El Fisgón.
La muerte de Rosa María Duran Gili cierra una trayectoria dedicada a mantener vivos importantes referentes de la identidad catalana. Su trabajo conectó distintas generaciones mediante la palabra, la traducción y la memoria histórica. En México encontró un espacio para continuar esa tarea durante décadas. Su legado permanece ligado a la difusión cultural y al recuerdo de quienes vivieron el exilio.
