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COLOMBIA CAMBIA SU POLÍTICA EXTERIOR: ROMPERÁ CON CUBA Y NICARAGUA

Descubre cómo la política exterior de Colombia cambiará con el cierre de embajadas y la ruptura con Cuba y Nicaragua

Pilar Chavez2 min de lectura
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COLOMBIA CAMBIA SU POLÍTICA EXTERIOR: ROMPERÁ CON CUBA Y NICARAGUA

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció un profundo cambio en la estrategia diplomática del país al ordenar el cierre de 14 embajadas y 15 consulados, además de romper relaciones con Cuba y Nicaragua. La decisión marca el inicio de una nueva etapa en la política exterior de Colombia, con un enfoque que prioriza la reducción del gasto público y un claro distanciamiento de gobiernos que considera autoritarios. El mandatario, quien asumirá el cargo el próximo 7 de agosto, aseguró que su administración no mantendrá vínculos con lo que calificó como “tiranías”, mientras buscará fortalecer la relación con países aliados de su visión política.

El plan contempla el cierre de representaciones diplomáticas en naciones como Haití, Barbados, Argelia, Rumania, Senegal y Sudáfrica, además de las sedes en Cuba y Nicaragua. Sin embargo, el gobierno aclaró que solo con estos dos últimos países se romperán formalmente las relaciones diplomáticas. Especialistas en relaciones internacionales advierten que esta medida podría afectar la cooperación bilateral, los canales de diálogo entre gobiernos y la atención consular para ciudadanos colombianos residentes en esos territorios. Además, consideran que la decisión redefine el papel de Colombia en la región y envía un mensaje sobre las prioridades que tendrá la nueva administración en el escenario internacional.

La política exterior de Colombia también cambiará en su relación con Israel y Palestina. De la Espriella confirmó que restablecerá los vínculos diplomáticos con Israel, suspendidos durante el gobierno de Gustavo Petro, y cancelará el proyecto de abrir una embajada colombiana en territorio palestino. En su lugar, impulsará la apertura de una representación diplomática en Jerusalén, una decisión que expertos interpretan como un alineamiento con la política exterior de Estados Unidos y con sectores conservadores de la región. Este giro podría modificar la posición que Colombia ha mantenido durante los últimos años frente a uno de los conflictos internacionales más sensibles.

El anuncio también refleja un cambio de rumbo respecto a la administración saliente. Mientras Gustavo Petro impulsó una agenda enfocada en fortalecer la cooperación con Cuba y mantener canales de diálogo con Nicaragua, el nuevo gobierno apuesta por una política exterior basada en afinidades ideológicas y estratégicas. Este viraje no solo influirá en las relaciones bilaterales, sino también en la imagen internacional de Colombia y en su capacidad para participar en escenarios regionales de cooperación. Las primeras decisiones diplomáticas de De la Espriella permitirán medir el alcance de esta transformación y sus efectos sobre la posición del país en América Latina.