La evacuación de miles de tripulantes atrapados durante meses en una de las rutas marítimas más importantes del mundo ya comenzó gracias a un operativo internacional coordinado por Naciones Unidas. La reapertura gradual del estrecho de Ormuz marca un punto de inflexión después de un largo periodo de tensión provocado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, una situación que afectó tanto al comercio mundial como a la seguridad de miles de trabajadores del sector marítimo.
Durante las primeras horas de la jornada, varios buques de carga lograron abandonar la zona bajo un esquema diseñado por la Organización Marítima Internacional, organismo que trabajó durante meses para establecer mecanismos de salida seguros. Los barcos que consiguieron cruzar el paso marítimo navegaron hacia el mar Arábigo, mientras decenas de embarcaciones permanecen a la espera de autorización para seguir la misma ruta. La evacuación en el estrecho de Ormuz busca reducir los riesgos humanitarios generados por el prolongado cierre decretado por Irán desde marzo.
Las autoridades internacionales estiman que más de 20 mil marineros permanecieron atrapados en diferentes momentos desde el inicio del bloqueo. El plan actual contempla liberar de manera prioritaria a cerca de 11 mil personas mediante un proceso escalonado que evita congestionamientos y disminuye las posibilidades de accidentes. La estrategia contempla estrictos protocolos de comunicación entre los capitanes, los organismos de vigilancia marítima y las autoridades costeras responsables de coordinar cada movimiento dentro de la zona.
La Organización Marítima Internacional diseñó una hoja de ruta que obliga a las embarcaciones a permanecer inmóviles hasta recibir instrucciones específicas. Una vez autorizados, los barcos avanzan hacia áreas de espera localizadas frente a las costas de Omán, donde permanecen hasta obtener el permiso definitivo para abandonar el estrecho mediante corredores especiales. Esta medida busca mantener el orden operativo en una región donde la presencia de minas marítimas y las limitaciones en las comunicaciones siguen representando amenazas importantes para la navegación.
El esquema de evacuación contempla dos corredores principales. La ruta norte opera bajo coordinación de las autoridades iraníes, mientras que la ruta sur funciona con apoyo de Omán y Estados Unidos. Los capitanes conservan la posibilidad de elegir el itinerario que consideren más seguro, aunque deben mantener una coordinación permanente con las autoridades responsables. Cualquier incumplimiento de las instrucciones implica la pérdida inmediata de la protección establecida dentro del programa internacional.
Mientras avanza la evacuación en el estrecho de Ormuz, los mercados energéticos muestran señales de estabilidad. La salida constante de petroleros y metaneros durante los últimos días permitió recuperar buena parte del flujo comercial previo al conflicto. Además, importantes productores del Golfo han incrementado sus exportaciones, contribuyendo a reducir la incertidumbre global. Esta recuperación también se refleja en los precios internacionales del petróleo, que actualmente se mantienen cerca de los niveles observados antes del inicio de la crisis regional.
