La llegada de la inteligencia artificial al mundo laboral ya empezó a modificar las oportunidades para los perfiles más jóvenes. Durante una participación reciente en el pódcast Tengo un plan, el ingeniero y experto en IA, Javier Ideami, advirtió que las empresas están reduciendo la contratación de puestos junior porque muchas de sus tareas pueden automatizarse. El especialista recomendó a las nuevas generaciones fortalecer su profundidad cognitiva, es decir, la capacidad de analizar, razonar y resolver problemas complejos. Su mensaje busca alertar a estudiantes y trabajadores jóvenes sobre un cambio que ya no pertenece al futuro, sino al presente del mercado laboral.
LOS EMPLEOS JUNIOR ENFRENTAN MAYOR RIESGO
Ideami explicó que los trabajos más expuestos son aquellos basados en tareas repetitivas, reconocimiento de patrones y procesos mecánicos. Para explicarlo recurrió a la teoría del psicólogo Daniel Kahneman, quien distingue entre dos sistemas de pensamiento. El primero funciona de manera rápida, automática e intuitiva. El segundo exige mayor concentración, análisis y esfuerzo mental. Según el experto, muchas funciones asignadas tradicionalmente a perfiles junior pertenecen al primer sistema, por lo que la IA puede asumirlas con rapidez. En este escenario, las empresas podrían preferir especialistas con experiencia que utilicen herramientas inteligentes para ejecutar tareas que antes requerían equipos de principiantes.
PENSAR LENTO PUEDE SER UNA VENTAJA
El punto central de la advertencia no consiste en generar miedo hacia la inteligencia artificial. La recomendación de Ideami apunta a preparar mejor a los jóvenes. Si las tareas simples pierden valor, las habilidades profundas ganan importancia. Por eso, ejercitar la profundidad cognitiva puede convertirse en una ventaja profesional. Esto implica aprender a formular mejores preguntas, interpretar información, tomar decisiones y construir soluciones que no dependan únicamente de repetir instrucciones. En otras palabras, el nuevo reto laboral no será competir contra la IA en velocidad, sino desarrollar capacidades humanas que permitan usarla con criterio, creatividad y responsabilidad.
UNA BRECHA PARA LAS NUEVAS GENERACIONES
La preocupación de fondo es que los puestos juniores suelen funcionar como puerta de entrada al mundo profesional. Ahí los jóvenes aprenden, cometen errores, adquieren experiencia y se preparan para convertirse en especialistas. Si esos espacios desaparecen o se reducen demasiado, podría generarse una brecha importante en la formación laboral. El problema no solo afectaría a quienes buscan su primer empleo. También impactaría a las empresas, ya que los expertos del futuro necesitan empezar en algún punto. Por ello, el avance de la IA obliga a repensar cómo formar talento joven sin eliminar las etapas básicas de aprendizaje.
EL RETO NO ES SOLO TECNOLÓGICO
La reflexión de Javier Ideami importa porque coloca el debate en un terreno más amplio. La IA no solo cambia herramientas de trabajo, también transforma la manera en que se construyen carreras profesionales. Para universidades, empresas y gobiernos, el desafío será diseñar modelos de formación que enseñen a pensar, no solo a ejecutar tareas. En ese sentido, la inteligencia artificial puede ser una amenaza para quienes se queden en lo repetitivo, pero también una oportunidad para quienes aprendan a usarla con profundidad. El futuro laboral dependerá menos de memorizar procesos y más de desarrollar criterio, análisis y pensamiento complejo.
