El ascenso de Gianni Infantino a la presidencia de la FIFA no ocurrió de manera aislada. Detrás de su llegada al máximo organismo del futbol mundial existió una red de relaciones profesionales y políticas que comenzó a construirse durante sus años en el Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES) y se fortaleció durante su paso por la UEFA.
La trayectoria de Infantino estuvo marcada por alianzas que le permitieron ganar influencia dentro del futbol europeo y, posteriormente, competir por la presidencia de la FIFA en un momento de profunda crisis para el organismo.
DE LA UEFA A LA CÚPULA DEL FUTBOL MUNDIAL
Infantino comenzó a ganar reconocimiento en el futbol internacional durante su etapa en la UEFA, donde llegó a ocupar el cargo de secretario general.
Su crecimiento dentro de la organización coincidió con una de las etapas más complicadas para la FIFA. En 2015, una investigación por corrupción provocó la detención de varios dirigentes del organismo y puso contra las cuerdas al entonces presidente, Joseph Blatter.
El escándalo abrió una disputa por el control de la FIFA. En ese escenario, Infantino apareció como una alternativa capaz de representar un cambio frente al viejo grupo de poder.
En febrero de 2016 fue elegido presidente de la FIFA. Desde entonces, ha consolidado una estructura de poder que le ha permitido mantenerse al frente del organismo durante una década.
Su llegada estuvo acompañada por la promesa de recuperar la credibilidad de la institución y colocar nuevamente al futbol en el centro de sus decisiones.
UNA RED DE RELACIONES QUE FUE CLAVE
El ascenso de Infantino estuvo acompañado por personajes con experiencia dentro de las estructuras del futbol europeo. Sus vínculos construidos durante sus años en la UEFA fueron fundamentales para posicionarlo en un momento en que el organismo necesitaba encontrar un nuevo liderazgo.
La estrategia también incluyó acercamientos con dirigentes de distintas confederaciones y asociaciones nacionales. FIFA cuenta con 211 federaciones miembro y cada una tiene derecho a voto en la elección presidencial.
Ese sistema ha sido fundamental para Infantino, quien durante su gestión impulsó programas de financiamiento destinados a las federaciones nacionales.
Uno de los principales mecanismos es FIFA Forward, mediante el cual las asociaciones reciben recursos para proyectos de infraestructura, desarrollo de jugadores y fortalecimiento de sus estructuras deportivas.
La distribución de recursos ha permitido a Infantino construir una importante base de respaldo entre federaciones que anteriormente tenían menor peso dentro de las grandes decisiones del futbol internacional.
EL PODER DESPUÉS DE BLATTER
Infantino llegó a la presidencia después de una de las mayores crisis en la historia de la FIFA. Las investigaciones iniciadas en Estados Unidos y Suiza provocaron procesos judiciales contra dirigentes y empresarios vinculados con el organismo.
Su elección fue presentada como el comienzo de una nueva etapa.
Sin embargo, con el paso de los años también surgieron cuestionamientos sobre la concentración de poder alrededor de la presidencia.
El crecimiento financiero de FIFA ha sido uno de los principales argumentos de Infantino para defender su gestión. La organización ha incrementado sus ingresos y ampliado el número de selecciones participantes en sus principales competencias.
El Mundial de 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, pasó de 32 a 48 selecciones y aumentó a 104 partidos.
La expansión también alcanzó al Mundial de Clubes, que pasó a un formato de 32 equipos.
ALIANZAS MÁS ALLÁ DE EUROPA
La estrategia política de Infantino también lo llevó a fortalecer relaciones con dirigentes y gobiernos fuera de Europa.
Su cercanía con países como Arabia Saudita y Qatar ha sido objeto de críticas, especialmente por el peso que estas naciones han adquirido dentro del futbol internacional.
Arabia Saudita será sede del Mundial de 2034, mientras que el país también ha incrementado sus inversiones en el futbol internacional.
En los últimos meses, estas relaciones han cobrado mayor relevancia debido a la creciente disputa entre Infantino y sectores de la UEFA.
La tensión aumentó después del fallido proyecto FIFA Forward Enterprise, iniciativa que buscaba trasladar parte de los derechos comerciales de las principales competencias de FIFA a una nueva estructura con participación de inversionistas privados.
El proyecto fue retirado después de enfrentar una fuerte oposición. UEFA incluso solicitó documentos ante un tribunal estadounidense como parte de las acciones que analiza emprender contra Infantino.
INFANTINO BUSCA MANTENER EL CONTROL
A pesar de las críticas, Infantino ha mantenido su intención de continuar al frente de FIFA.
Su permanencia también se explica por la estructura política que ha construido durante sus años como presidente. La organización de los Mundiales, la distribución de recursos a las federaciones y el crecimiento económico de FIFA forman parte de los elementos que han fortalecido su posición.
Actualmente enfrenta una oposición más abierta por parte de sectores europeos y dirigentes que cuestionan su manera de tomar decisiones.
UEFA ha incrementado la presión para impulsar un cambio en la presidencia de FIFA, mientras Infantino mantiene respaldo de distintas federaciones y confederaciones.
La historia de su ascenso permite entender que su poder dentro del futbol mundial no se construyó únicamente desde la presidencia de FIFA. Fue el resultado de años de relaciones, alianzas y movimientos estratégicos dentro de las estructuras que gobiernan el deporte.
Hoy, una década después de su llegada a la FIFA, Infantino enfrenta el desafío de conservar esa red de apoyos mientras crecen las críticas sobre la concentración de poder y el rumbo que pretende darle al organismo
