La confianza en las elecciones de Estados Unidos muestra una nueva fractura política: solo 55% de los votantes demócratas registrados confía en que los votos se contarán correctamente, frente al 75% que expresaba esa seguridad en 2022. Así lo revela una encuesta de The Associated Press y el NORC Center for Public Affairs Research, difundida a pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. El sondeo también refleja una creciente preocupación por la posible intervención del presidente Donald Trump en el proceso electoral. Aunque la confianza varía según la afiliación política, los resultados muestran que las dudas sobre la transparencia de los comicios se han convertido en otro punto de tensión entre los partidos.
El estudio revela que la percepción del proceso electoral ha evolucionado de manera distinta entre demócratas y republicanos desde 2022. Mientras los primeros han perdido confianza, los segundos muestran una recuperación moderada: 38% de los votantes republicanos dice tener mucha o bastante confianza en la precisión de los resultados, frente al 26% registrado hace cuatro años. Entre los independientes, la cifra se mantiene en 34%. En el conjunto del electorado, apenas 45% expresa mucha o bastante confianza en que los votos se contabilizarán correctamente, cinco puntos porcentuales menos que en 2022. Estas diferencias evidencian una creciente división sobre la legitimidad de las elecciones y el papel de las autoridades en su organización.
La desconfianza electoral también está relacionada con las preocupaciones sobre una posible intervención presidencial. Cerca de nueve de cada diez votantes demócratas consideran un problema grave los intentos de Trump por influir en los resultados, mientras que solo alrededor de dos de cada diez republicanos comparten esa percepción. El presidente ha promovido medidas y acciones legales relacionadas con la administración electoral, pese a que la Constitución estadounidense distribuye competencias entre los estados y el Congreso. Además, su gobierno ha impulsado cuestionamientos sobre los padrones de votantes y ha advertido sobre posibles consecuencias penales para trabajadores electorales en determinados supuestos. Estas acciones alimentan inquietudes entre sectores del electorado, aunque las preocupaciones y acusaciones de los votantes no constituyen por sí mismas pruebas de irregularidades.
El temor a posibles interferencias también influye en las decisiones de algunos electores. Eugenio Méndez, votante independiente de Carolina del Sur, afirmó que prefiere acudir personalmente a las urnas porque desconfía de que su papeleta por correo llegue a contabilizarse. Esta preocupación aparece en medio de los intentos de Trump por restringir el voto postal, una iniciativa que no logró avanzar para las elecciones legislativas después de la intervención de la Corte Suprema. Por otro lado, algunos republicanos consideran que una mayor vigilancia puede ayudar a prevenir irregularidades. Alan Curtis, votante de Oklahoma, cree que la intervención presidencial puede disuadir posibles trampas, aunque sus sospechas sobre los demócratas tampoco están respaldadas por pruebas presentadas en el texto.
La encuesta también muestra diferencias sobre qué amenazas consideran prioritarias los votantes. Cerca de siete de cada diez republicanos califican como un problema grave que personas sin derecho a votar participen en las elecciones, frente a una cuarta parte de los demócratas. En cambio, estos últimos concentran su preocupación en la influencia del presidente sobre los comicios. Ambos grupos coinciden en señalar riesgos relacionados con la injerencia extranjera, la desinformación electoral generada por inteligencia artificial y el rediseño partidista de los distritos legislativos. También mantienen posiciones distintas sobre las reglas de votación: los republicanos respaldan ampliamente exigir identificación y prueba de ciudadanía para registrarse, mientras los demócratas favorecen más el registro el mismo día y el voto por correo.
Otro dato relevante es la escasa confianza en la imparcialidad de la Corte Suprema ante posibles disputas electorales. Solo 17% de los votantes registrados afirma tener mucha o extrema confianza en que el máximo tribunal resolvería de manera justa y sin partidismos un caso relacionado con las elecciones legislativas. Este resultado importa porque las controversias sobre el conteo de votos pueden trasladarse de las urnas a los tribunales, donde la credibilidad de las decisiones también resulta fundamental. En conjunto, el sondeo AP-NORC retrata un escenario de profundas diferencias políticas y preocupaciones sobre las reglas del proceso electoral. La manera en que las autoridades gestionen los comicios del 3 de noviembre podría influir en la confianza pública y en la aceptación de los resultados.
