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MÁS DE 162 MILLONES DE NIÑOS EN ÁFRICA AFRONTAN EL RIESGO DE EL NIÑO

El Niño en África amenaza a 162 millones de niños con sequías, calor e inundaciones; UNICEF pide actuar antes de la crisis

Pilar Chavez3 min de lectura
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MÁS DE 162 MILLONES DE NIÑOS EN ÁFRICA AFRONTAN EL RIESGO DE EL NIÑO

Más de 162 millones de niños, equivalentes a más de dos tercios de la población infantil de África oriental y meridional, viven en zonas que podrían recibir el impacto de El Niño en África. UNICEF advirtió que los riesgos ya comenzaron a hacerse visibles y pidió actuar con urgencia ante la posibilidad de un agravamiento de la sequía, el calor extremo y las inundaciones. La organización señaló que estos fenómenos pueden profundizar problemas que ya afectan a millones de menores, como la inseguridad alimentaria, las dificultades para acceder al agua, la presión sobre los servicios sanitarios y las interrupciones escolares. La alerta alcanza a 13 países, donde la capacidad de respuesta humanitaria enfrenta además importantes limitaciones financieras.

UNICEF identificó riesgos simultáneos en Yibuti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Madagascar, Malaui, Mozambique, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Uganda, Zambia y Zimbabue. En Somalia, los escenarios más graves contemplan inundaciones que podrían afectar hasta a 2.5 millones de personas, con consecuencias directas sobre el desplazamiento de familias y el acceso infantil a alimentos, atención médica, agua potable y educación. Etiopía también enfrenta una situación delicada, especialmente en regiones donde la inseguridad alimentaria ya alcanza niveles graves. En Sudán del Sur, por otro lado, la combinación de sequía, calor extremo e inundaciones podría aumentar la desnutrición, los brotes de enfermedades y el riesgo de desplazamientos masivos, agravando una crisis humanitaria existente.

El impacto de El Niño en África no se limita al clima, porque puede multiplicar vulnerabilidades que ya afectan a la infancia. UNICEF alertó que los sistemas de salud, nutrición, agua y educación podrían quedar bajo una presión todavía mayor si los fenómenos extremos se intensifican. Por ello, el organismo plantea ampliar la detección y tratamiento de la desnutrición, adelantar suministros esenciales y fortalecer la vigilancia de enfermedades y las campañas de vacunación. También reclama garantizar agua segura, saneamiento e higiene. Estas medidas buscan anticiparse a la emergencia en lugar de reaccionar cuando los daños ya sean irreversibles, una estrategia especialmente importante en comunidades donde los servicios básicos tienen poca capacidad para absorber nuevos impactos.

La protección infantil constituye otro frente prioritario ante el escenario previsto. UNICEF pidió mantener la continuidad educativa y reforzar las medidas contra la violencia y la explotación, además de ampliar el apoyo psicosocial y los mecanismos para localizar y reunificar a menores separados de sus familias. También considera necesario fortalecer sistemas de protección social capaces de responder rápidamente ante una crisis. Sin embargo, la organización enfrenta una brecha financiera considerable: apenas está disponible menos del 1% de la asistencia internacional destinada a acciones anticipatorias en Sudán del Sur. Para los 13 países considerados prioritarios, UNICEF solicita 173 millones de dólares, unos 149 millones de euros, dentro de su llamamiento Acción Humanitaria para la Infancia 2026.

La advertencia de UNICEF pone el foco en una cuestión clave: la capacidad de actuar antes de que una emergencia climática se transforme en una crisis humanitaria de mayor escala. La organización sostiene que cada euro destinado a reducir el riesgo de desastres puede ahorrar hasta 15 euros en futuros costos de recuperación. En este contexto, la financiación anticipada no representa únicamente una respuesta frente a un fenómeno meteorológico, sino una herramienta para proteger vidas, evitar desplazamientos y preservar servicios esenciales para millones de niños. La diferencia entre prepararse ahora y responder después puede determinar la magnitud del impacto que enfrentarán las comunidades más vulnerables de África oriental y meridional.