El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que el bloqueo a Cuba impuesto por Estados Unidos mantiene un fuerte impacto sobre la población y reiteró que se trata de una política que, a su juicio, provoca graves consecuencias humanitarias. Las declaraciones ocurrieron después de reunirse con una delegación de congresistas demócratas estadounidenses que visitó la isla durante cuatro días para conocer de primera mano la situación económica y social. El mandatario afirmó que el encuentro permitió mostrar los efectos de las sanciones y sostuvo que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos, mientras insistió en que las restricciones económicas sí afectan de manera directa a millones de ciudadanos.
Durante el encuentro, Díaz-Canel explicó que ambas partes intercambiaron información sobre los efectos que han tenido las sanciones económicas en sectores estratégicos del país. Según el mandatario, el endurecimiento de las medidas incluye nuevas restricciones energéticas y sanciones secundarias que complican el acceso a recursos esenciales. La delegación estuvo integrada por los congresistas demócratas Delia Catalina Ramírez, Teresa Leger-Fernández, Mark Pocan y Maxine Dexter, quienes sostuvieron reuniones con autoridades cubanas para evaluar el panorama actual. Además, los legisladores expresaron su preocupación por el impacto social que generan las políticas impulsadas desde Washington.
Los congresistas también criticaron la estrategia de la administración del presidente Donald Trump y señalaron que el bloqueo a Cuba ha intensificado las dificultades que enfrenta la isla. Incluso compararon la situación con una "Gaza silenciosa", al considerar que las restricciones económicas y energéticas limitan el desarrollo del país y afectan a la población civil. Asimismo, advirtieron que, pese a los contactos indirectos entre ambos gobiernos, no existen negociaciones que permitan revertir las sanciones en el corto plazo. Estas declaraciones reflejan que el tema continúa dividiendo posiciones dentro de la política estadounidense y mantiene abierto el debate sobre la eficacia de esta estrategia.
Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos mantiene su postura de utilizar las sanciones como un mecanismo de presión para promover cambios políticos en Cuba. En las últimas semanas, Washington amplió las medidas contra el Ministerio de Turismo y diversas empresas vinculadas al comercio exterior, sectores considerados fundamentales para la economía cubana. Este escenario podría prolongar las tensiones diplomáticas entre ambos países y seguir impactando la recuperación económica de la isla, en un contexto donde el turismo, la energía y el comercio exterior resultan esenciales para mejorar las condiciones de vida de la población.
