México

LEÓN ALADO CIERRA LOS 450 AÑOS DE AGUASCALIENTES

León Alado de Aguascalientes corona los festejos por 450 años y renueva la memoria de fundadoras y fundadores de la ciudad

Hector Allan3 min de lectura
Compartir:
LEÓN ALADO CIERRA LOS 450 AÑOS DE AGUASCALIENTES

Aguascalientes cerró los festejos por sus 450 años con la develación de una escultura del León Alado de Aguascalientes en la Plaza Fundadoras y Fundadores. El gobierno municipal encabezado por Leo Montañez presentó la pieza como un homenaje a las mujeres y hombres vinculados con los primeros años de la antigua Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes. La intervención también incorporó sus nombres al espacio público. El acto ocurre alrededor del aniversario de la fundación formal de la villa, fechada el 22 de octubre de 1575. Más que una pieza ornamental, la nueva escultura coloca en el centro una discusión sobre cómo una ciudad decide representar y actualizar su propia memoria.

EL LEÓN YA FORMABA PARTE DE LA IDENTIDAD DE LA CIUDAD

La figura no fue creada para el aniversario. El león alado corona desde hace décadas el escudo de armas municipal y corresponde, dentro de la tradición cristiana, a San Marcos Evangelista. El reglamento del escudo explica que esta figura forma parte del tetramorfos y representa a San Marcos. Además, el municipio vincula este símbolo con las fiestas dedicadas al santo, que durante el siglo XIX terminaron relacionadas con la feria mercantil que dio origen a la actual Feria Nacional de San Marcos. El escudo fue adoptado oficialmente en 1946. De esta manera, colocar ahora la figura en una plaza pública transforma un elemento heráldico que normalmente aparece en documentos oficiales en un objeto urbano destinado a ser observado, recorrido y apropiado por habitantes y visitantes.

TAMBIÉN CAMBIA LA FORMA DE CONTAR LA FUNDACIÓN

El León Alado de Aguascalientes comparte ahora el espacio con los nombres de diez mujeres y diez hombres reconocidos por el municipio dentro de la memoria fundacional. Entre ellas aparecen Juana de la Cruz, Leonor Lozano, Mariana Suárez, María González, Bernabela González, Francisca de Castro, María Rodríguez, Francisca de Gabay, Ángela de Velasco y María de Isla. El homenaje amplía una narrativa que durante décadas estuvo concentrada casi exclusivamente en figuras masculinas. De hecho, las conmemoraciones municipales anteriores solían destacar nombres como Juan de Montoro, Jerónimo de la Cueva, Alonso de Alarcón, Luis González o Pedro González. En 2022, el Ayuntamiento ya había colocado una placa para reconocer públicamente el papel de las mujeres vinculadas con la consolidación de la ciudad.

LA HISTORIA OFICIAL NO ES UNA LISTA INMÓVIL

Ese cambio tiene valor porque la memoria urbana nunca es completamente neutral. Durante siglos, plazas, monumentos y placas privilegiaron a autoridades, militares y hombres con presencia documental directa. Sin embargo, la formación de una comunidad también depende de familias, redes domésticas, comercio, trabajo cotidiano y otras tareas que muchas veces dejaron menos rastros escritos. Por eso, incorporar nombres femeninos al relato no significa simplemente agregar personajes a una lista. También modifica la pregunta sobre quién merece ser recordado como parte de la construcción de una ciudad. Al mismo tiempo, conviene distinguir entre quienes aparecen documentados en los registros formales de la fundación y quienes han sido incorporados posteriormente por investigaciones y políticas de memoria.

450 AÑOS DESPUÉS, EL RETO ES QUÉ HISTORIA SE CUENTA

La Villa de Aguascalientes surgió en el siglo XVI como un asentamiento relacionado con las rutas que conectaban las zonas mineras del norte novohispano. El Archivo Municipal señala que Juan de Montoro, Jerónimo de la Cueva, Alonso de Alarcón y otros vecinos participaron en el establecimiento de la villa, cuya cédula fue firmada en 1575 por Jerónimo de Orozco, presidente de la Audiencia de Nueva Galicia. La nueva plaza no modifica esos documentos, pero sí muestra cómo el presente relee ese pasado.

El cierre del aniversario deja entonces algo más que una escultura. Monumentos como el León Alado funcionan como puntos donde una sociedad decide qué símbolos conserva, qué nombres recupera y qué partes de su historia quiere hacer visibles. El reto será que la renovación no termine solamente como una imagen conmemorativa, sino que sirva para acercar a habitantes y visitantes a una historia más completa de la ciudad.