La diputada Arlette Muñoz presentó en el Congreso de Aguascalientes una reforma para impulsar la inclusión digital de mayores y reducir los riesgos que enfrentan al realizar trámites, operaciones bancarias o consultas mediante internet. La propuesta busca modificar la Ley para la Protección Especial de las Personas Adultas Mayores e incorporar tres ejes: acceso a tecnologías, acompañamiento institucional y seguridad digital. El planteamiento surge en un contexto donde cada vez más servicios migran a aplicaciones y plataformas. Esto facilita procesos para una parte de la población, pero también puede generar nuevas barreras para quienes tienen menor experiencia tecnológica. El Congreso estatal confirmó que la iniciativa también contempla prevención de fraudes, robo de información y suplantación de identidad.
LA BRECHA DIGITAL SIGUE MARCADA POR LA EDAD
El problema no consiste únicamente en tener un teléfono o una conexión a internet. También implica saber utilizar aplicaciones, identificar enlaces falsos, proteger contraseñas y completar procedimientos sin depender necesariamente de familiares. Datos del INEGI muestran que la brecha generacional todavía es importante. En 2025, 57.8% de las personas de 65 a 74 años utilizó internet, mientras que entre quienes tenían 75 años o más la proporción fue de 30%. Aunque ambos grupos han incrementado considerablemente su uso durante la última década, permanecen muy por debajo del promedio nacional. La digitalización avanza, pero no todos lo hacen al mismo ritmo. Esa diferencia puede convertirse en exclusión cuando un trámite deja de ofrecer alternativas presenciales accesibles.
ACOMPAÑAR SIN QUITAR AUTONOMÍA
La inclusión digital de mayores que plantea Muñoz busca que las instituciones puedan ofrecer orientación cuando una persona necesite realizar un trámite o acceder a un servicio público digital. La legisladora sostiene que acompañar no debe significar sustituir decisiones ni pedir credenciales confidenciales, sino facilitar que cada usuario conserve control sobre su información. Este punto resulta relevante porque muchas personas terminan compartiendo contraseñas, números de identificación o datos bancarios cuando necesitan ayuda para completar procesos digitales. La reforma también propone programas de capacitación enfocados en reconocer intentos de fraude, mensajes engañosos y solicitudes sospechosas de información. Más que enseñar a utilizar dispositivos, la apuesta sería desarrollar herramientas para navegar en internet con mayor independencia y seguridad.
LOS FRAUDES DIGITALES YA SON UN PROBLEMA NACIONAL
La preocupación por los engaños digitales no se limita a las personas adultas mayores. La Condusef registró más de 35 mil reclamaciones por posible fraude financiero entre enero y mayo de 2026. Además, 91% de los reportes recibidos estuvo relacionado con fraude, estafa, acoso telefónico o spam. La propia institución ha aclarado que actualmente los adultos mayores no concentran el mayor crecimiento de estos delitos; los incrementos más fuertes se observan entre personas de 40 a 59 años y jóvenes de 18 a 29. Esa precisión evita convertir la edad en sinónimo de vulnerabilidad. Sin embargo, también muestra que la educación digital se ha convertido en una necesidad transversal y que cada grupo requiere herramientas adaptadas a sus condiciones.
DIGITALIZAR TAMBIÉN EXIGE NO DEJAR A NADIE FUERA
La iniciativa deberá avanzar ahora por el proceso legislativo antes de convertirse en una obligación para las instituciones de Aguascalientes. Su discusión puede abrir una pregunta más amplia sobre la transformación digital del gobierno: qué tan eficiente es un trámite si una parte de la población necesita ayuda externa para completarlo. La tecnología puede reducir filas, tiempos y costos, pero también trasladar nuevas responsabilidades hacia el ciudadano. Por eso, la accesibilidad no depende únicamente de crear una plataforma funcional. También requiere ofrecer alternativas, capacitación y mecanismos de protección. Para una población que envejece mientras los servicios públicos se vuelven cada vez más digitales, el desafío será modernizar sin convertir la edad o la falta de experiencia tecnológica en una nueva forma de exclusión.
