La identificación de restos encontrados en los humedales de Tláhuac y Chalco continuará por al menos siete meses más, según informó la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) durante una reunión con familias buscadoras. Aunque los peritajes permitieron establecer de manera preliminar que parte de los casi mil 600 hallazgos corresponde a un hombre, una mujer y dos menores de edad, las autoridades reconocieron que todavía no han logrado identificar a ninguna de las víctimas. Las familias consideran que el retraso evidencia la falta de especialistas y recursos para enfrentar uno de los casos forenses más importantes registrados en la capital.
Las jornadas de búsqueda realizadas entre el 7 y el 17 de abril surgieron a partir de la investigación por la desaparición de los hermanos Brandon Guillermo y Luis Daniel Nicolás Ramírez, ocurrida en diciembre de 2023 en Iztapalapa. Ese trabajo permitió ubicar un polígono de interés en Tláhuac, donde comenzaron a aparecer cientos de fragmentos óseos y otros indicios. Sin embargo, durante la reunión del 10 de julio, colectivos de búsqueda señalaron que la información presentada fue incompleta y que aún faltan estudios antropológicos, odontológicos y genéticos para determinar la identidad de las personas localizadas. Además, cuestionaron la capacidad institucional para procesar el volumen de evidencia recuperada.
Las familias insistieron en que la identificación de restos enfrenta un obstáculo central: la escasez de antropólogos, odontólogos y genetistas especializados. También expresaron preocupación porque algunos fragmentos enviados a análisis resultaron ser piezas de cerámica, situación que puso en duda la precisión de los primeros dictámenes periciales. A ello se suma que la propia Fiscalía reconoció que, hasta ahora, no cuenta con elementos para sostener la hipótesis inicial de que parte de los hallazgos correspondía a restos prehispánicos. Para los colectivos, estas inconsistencias pueden retrasar aún más la entrega de resultados y aumentar la incertidumbre de cientos de familias que siguen buscando a sus seres queridos.
Por otro lado, las personas buscadoras señalaron que la crisis de desapariciones ya no puede entenderse únicamente a partir de zonas como el Ajusco. De acuerdo con su experiencia en campo, la periferia de la Ciudad de México concentra cada vez más hallazgos en áreas como Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y los límites con el Estado de México. También denunciaron la ausencia de investigaciones que permitan realizar búsquedas urbanas en predios o inmuebles donde podrían encontrarse personas desaparecidas o víctimas de otros delitos. Consideran que limitar los operativos a cerros, barrancas y humedales deja sin explorar posibles escenarios clave para esclarecer los casos.
El retraso en los análisis también ocurre en un contexto de debate sobre la dimensión de las desapariciones en México. Mientras organismos internacionales han advertido sobre la gravedad del fenómeno, autoridades federales y capitalinas han rechazado esos señalamientos. En este escenario, los resultados que arrojen las investigaciones en Tláhuac y Chalco serán relevantes no solo para identificar a las víctimas, sino también para medir la capacidad institucional de responder a una crisis que continúa creciendo y que mantiene a miles de familias en espera de respuestas y justicia.
