La película Para que no se te olvide se consolida como una de las propuestas más personales del cine mexicano reciente al explorar el duelo, la memoria y la búsqueda de identidad desde una mirada íntima. Su directora, Marcela Jabes, explicó que la historia nació a partir de la crisis personal que vivió tras dejar Venezuela y establecerse en México, una experiencia que la llevó a reencontrarse con los videos que grabó durante su infancia. Ese ejercicio terminó por convertirse en la base de una ficción donde el pasado y el presente dialogan a través de dos personajes unidos por las cámaras con las que registran su vida cotidiana. La cinta recibió el Premio de la Prensa en la edición 29 del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF).
Jabes relata que el proyecto surgió de una pregunta profundamente personal: qué ocurriría si pudiera conversar con la niña que fue antes de emigrar. A partir de esa idea comenzó a escribir textos y desarrollar cortometrajes experimentales que, con el tiempo, evolucionaron hasta convertirse en el guion del largometraje. En 2023, la productora Abril Villegas se integró al proyecto para darle forma definitiva a la historia. La película presenta a una joven que registra cada día para conservar el recuerdo de su madre fallecida y a una niña que documenta su vida mientras enfrenta la ausencia de su padre. Ambas terminan encontrándose de una manera inesperada que transforma su percepción del pasado y de sí mismas.
La película Para que no se te olvide también refleja el esfuerzo colectivo que hizo posible una producción independiente con recursos limitados. Abril Villegas destacó que el proyecto avanzó gracias a la colaboración de amigos, actores y personas cercanas que aportaron espacios y apoyo para concretar el rodaje. Entre ellos sobresale la actriz Ximena Alexia, quien prestó su departamento durante un mes para convertirlo en uno de los escenarios principales de la historia. Esa forma de producción, basada en alianzas y confianza, terminó por reforzar el carácter íntimo de la obra, una cualidad que se percibe tanto en la narrativa como en las interpretaciones de Paula Menna, Karen Martí, Samantha Castillo, Jorge Levy, Joshua Okamoto y Héctor Iván Cerda.
Más allá del reconocimiento obtenido en el GIFF, la película representa una muestra del creciente espacio que tienen las historias personales dentro del cine contemporáneo mexicano. Su propuesta invita al espectador a reflexionar sobre la memoria, la migración y la manera en que las experiencias de la infancia pueden influir en la vida adulta. En un contexto donde cada vez más cineastas recurren a vivencias propias para construir relatos universales, la obra de Marcela Jabes demuestra que las emociones individuales también pueden conectar con un público amplio y abrir conversaciones sobre identidad, pérdida y reconstrucción personal.
