El terremoto que sacudió a Colombia dejó un saldo de 179 muertos y 292 personas atrapadas bajo los escombros, mientras los equipos de emergencia intensifican la búsqueda de sobrevivientes en las zonas más devastadas. El movimiento telúrico, de magnitud 7.4, provocó el colapso total o parcial de decenas de edificios y dejó más de 15 mil damnificados en distintos puntos del país. Cali y Pereira concentran 95 por ciento de las víctimas mortales y la mayor parte de los daños. Además, más de mil personas permanecen hospitalizadas, algunas con heridas de gravedad. La prioridad ahora es rescatar a quienes continúan bajo las estructuras colapsadas, mientras las autoridades evalúan el impacto sobre viviendas, hospitales, escuelas y servicios básicos.
En Cali, una de las ciudades más afectadas, el balance asciende a 95 fallecidos, 949 heridos y 239 personas atrapadas entre los restos de 45 edificaciones que sufrieron daños o se derrumbaron. Pereira reporta otros 66 muertos y 53 personas desaparecidas bajo los escombros, además de 58 estructuras colapsadas. Por otro lado, Quibdó registra 13 fallecidos y cinco desaparecidos, mientras Manizales contabiliza cinco víctimas mortales y daños graves en inmuebles del centro de la ciudad. Entre las construcciones afectadas se encuentran la Basílica Metropolitana y la Universidad Nacional. La magnitud de los daños obliga a mantener desplegados equipos especializados en diferentes ciudades para acelerar las labores de búsqueda y rescate.
La emergencia también compromete infraestructura esencial y servicios públicos. De acuerdo con los reportes de las autoridades, varias ciudades registran daños en instalaciones educativas, sanitarias y aeroportuarias. Al mismo tiempo, los servicios de electricidad, agua potable y telecomunicaciones comienzan a restablecerse de manera gradual. En este escenario, los rescates en Colombia se concentran en los edificios donde todavía existe la posibilidad de encontrar sobrevivientes. Brigadas especializadas se han desplazado desde distintos puntos del país hacia Cali, Pereira, Quibdó y Manizales para apoyar las operaciones. La cifra de damnificados, que supera las 15 mil personas, anticipa además una segunda fase de la emergencia: atender a quienes perdieron sus viviendas y garantizarles refugio, atención médica y servicios básicos.
El impacto del terremoto trasciende el número de víctimas y plantea un desafío de gran magnitud para las autoridades colombianas. Mientras continúan las labores de rescate, los equipos de emergencia deberán determinar qué estructuras pueden recuperarse y cuáles representan un riesgo para la población. La recuperación también dependerá del restablecimiento completo de los servicios y de la capacidad para atender a miles de personas que perdieron total o parcialmente sus hogares. En las próximas horas, los balances podrían cambiar conforme los cuerpos de emergencia ingresen a las zonas de mayor destrucción. Por ahora, la prioridad sigue siendo salvar vidas y localizar a las personas atrapadas, antes de comenzar una reconstrucción que podría prolongarse durante meses.
