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EL ESPEJISMO DE MÉXICO EN SANTO DOMINGO

México en Santo Domingo logró récord de medallas, pero los datos muestran un avance limitado que pone en duda su crecimiento deportivo

Pilar Chavez3 min de lectura
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EL ESPEJISMO DE MÉXICO EN SANTO DOMINGO

México cerró los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con un récord de 167 medallas de oro y 407 preseas totales, pero el resultado no necesariamente refleja un crecimiento deportivo proporcional. La delegación conquistó por tercera edición consecutiva el título regional y superó las mejores cosechas históricas que había establecido en San Salvador 2002 y Mayagüez 2010. Sin embargo, al comparar el número de títulos con las competencias disputadas, el avance resulta mucho más modesto. México pasó de ganar alrededor de una tercera parte de los oros disponibles a poco más de un tercio. El dato plantea una pregunta relevante: ¿el éxito de México en Santo Domingo representa una evolución deportiva real o principalmente un efecto del aumento de pruebas?

La diferencia con San Salvador 2023 ayuda a explicar el tamaño del récord. En aquella edición, México obtuvo 145 oros y 353 medallas totales, mientras que en Santo Domingo sumó 167 y 407, respectivamente. Sin embargo, el programa deportivo también creció de 444 a 495 competencias, es decir, se disputaron 51 pruebas adicionales que ampliaron las posibilidades de medalla. Por eso, el aumento absoluto de preseas pierde fuerza cuando se mide frente al número de títulos disponibles. Además, México ganó oros en 35 disciplinas, cuatro menos que en San Salvador 2023, aunque deportes como esquí acuático, patinaje artístico y squash aportaron seis campeonatos que no estuvieron disponibles en la edición anterior. El récord, por tanto, requiere una lectura más allá del medallero.

En este contexto, México en Santo Domingo mostró avances puntuales, pero no suficientes para modificar de fondo su rendimiento regional. La delegación mejoró en 17 de las 35 disciplinas donde consiguió oros, con resultados destacados en clavados, triatlón, ciclismo de montaña, ecuestre y gimnasia rítmica. Natación aportó cinco títulos más que en 2023, mientras que clavados también incrementó su cosecha. Sin embargo, otras disciplinas retrocedieron de manera considerable: gimnasia artística pasó de ocho oros a cuatro, pentatlón moderno bajó de cinco a dos y ciclismo de pista descendió de nueve a seis. También hubo resultados cuestionables, como los dos oros de tiro deportivo en pruebas mixtas con apenas tres y dos países participantes, respectivamente, lo que reduce el valor competitivo de esas preseas.

El rendimiento individual sí dejó actuaciones sobresalientes. La nadadora Celia Pulido encabezó la cosecha mexicana con ocho oros, incluidos tres títulos individuales y cinco obtenidos en relevos. Paulo Strehlke consiguió cuatro campeonatos en aguas abiertas y pruebas de fondo, mientras que Marina Malpica y Beatriz Briones también destacaron con cinco oros cada una. Sin embargo, los deportes de conjunto ofrecieron una lectura menos favorable. Aunque la selección femenil de futbol consiguió su cuarto título consecutivo, México perdió el campeonato varonil ante Venezuela y el beisbol terminó último entre ocho participantes, sin ganar un solo partido. El contraste muestra que una gran cosecha individual puede convivir con problemas competitivos en disciplinas clave y tradicionalmente relevantes para el deporte mexicano.

La ausencia del antiguo dominio cubano también modificó el escenario. Cuba terminó con 51 medallas de oro, una cifra muy por debajo de sus mejores registros históricos y de la expectativa de alcanzar alrededor de 70 títulos. México, sin embargo, no aprovechó por completo ese vacío: Venezuela y República Dominicana también incrementaron su presencia en la parte alta del medallero. Por ello, el tricampeonato mexicano tiene valor histórico, pero difícilmente puede interpretarse por sí solo como una señal de transformación estructural. El verdadero indicador estará en la capacidad de estos resultados para trasladarse a competencias mundiales y, sobre todo, a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. El récord regional entusiasma, pero el desafío consiste en convertir cantidad de medallas en mayor competitividad internacional.