El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, desafió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al rechazar el plan de 15 puntos impulsado para avanzar hacia una nueva etapa de paz en Gaza. Netanyahu sostiene que las Fuerzas de Defensa de Israel no abandonarán la Franja hasta que Hamás quede completamente desarmado, incluso de armas ligeras. La postura fue expresada el 9 de agosto y vuelve a tensar la relación entre los dos gobiernos, pese a que Washington continúa siendo uno de los principales aliados de Israel. El desacuerdo ocurre además mientras Netanyahu enfrenta un escenario político complicado de cara a las próximas elecciones israelíes.
La propuesta de Trump busca establecer una ruta para el desarme gradual de Hamás, permitir la entrada de una fuerza multinacional y avanzar hacia una administración tecnócrata en Gaza. El documento fue presentado a finales de julio por la Junta de Paz y pretende impulsar la siguiente etapa del proceso iniciado con el alto el fuego. Sin embargo, Netanyahu considera insuficiente cualquier acuerdo que permita una retirada israelí antes de completar el desarme de Hamás. Además, el primer ministro reiteró su rechazo a la creación de un Estado palestino tanto en Gaza como en Cisjordania, una posición que dificulta todavía más las negociaciones.
En este contexto, el plan para Gaza enfrenta uno de sus principales obstáculos: Israel y Estados Unidos no coinciden sobre las condiciones necesarias para avanzar. Aunque Netanyahu aseguró que mantiene conversaciones con Washington y expresó su respaldo a la alianza con Trump, dejó claro que la seguridad de Israel no está sujeta a negociación. La negativa también llega en un momento políticamente sensible para el primer ministro, quien necesita mantener el respaldo de sectores de su coalición y proyectar una postura firme ante sus votantes. Por otro lado, la oposición israelí y diversos gobiernos han cuestionado las decisiones que pueden dificultar una salida negociada al conflicto.
La disputa adquiere relevancia porque cualquier ruptura entre Netanyahu y Trump podría retrasar los esfuerzos para estabilizar Gaza y complicar una eventual retirada de las tropas israelíes. El plan estadounidense contempla un proceso gradual que requiere coordinación entre Israel, las facciones palestinas y actores internacionales, por lo que el rechazo de una de las partes puede frenar su aplicación. Mientras tanto, la situación humanitaria en Gaza continúa siendo uno de los principales motivos de presión internacional. Así, Netanyahu enfrenta el desafío de equilibrar sus objetivos militares y políticos con las exigencias de Washington y la necesidad de encontrar una salida al conflicto. El desenlace podría definir el rumbo de las negociaciones durante los próximos meses.
