La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha hecho un llamado urgente a retomar las políticas de desarrollo productivo en México y toda la región, como respuesta a los grandes cambios globales y regionales. Jorge Martínez Piva, director de la sede subregional de la Cepal en México, destacó la importancia de crear políticas innovadoras para impulsar el desarrollo económico, resaltando que el éxito de las naciones no se ha dado de manera espontánea, sino gracias a la colaboración entre el Estado, el sector privado y los trabajadores.

En el seminario regional “Las Políticas de desarrollo productivo en América Latina y los retos sindicales frente al futuro de la Movilidad”, Martínez Piva subrayó que, aunque la región no dispone de los recursos suficientes para subsidiar o financiar este cambio, las políticas deben basarse en el diálogo, la confianza y una adecuada gobernanza.
Entre 2014 y 2023, América Latina ha experimentado un crecimiento económico inferior al de la llamada “década perdida” durante la crisis de la deuda, lo que hace aún más urgente el retorno a la actividad productiva. Las nuevas políticas deben enfocarse en aumentar la inversión, mejorar la productividad, resolver los cuellos de botella y fortalecer las capacidades nacionales frente a los desafíos globales.
El Plan México como punto de partida
El Plan México, según explicó Martínez, busca elevar el contenido nacional y regional en sectores clave, promoviendo la relocalización de la producción, la creación de empleos bien remunerados en manufactura y servicios, y el fortalecimiento de las Pymes. Además, se plantea relanzar el programa “Hecho en México” y generar polos de desarrollo en diversas regiones.
Sin embargo, el reto ahora está en cómo lograr estos objetivos. El Estado, el sector privado, los trabajadores y los sectores científicos y tecnológicos deben ponerse de acuerdo para concretar estas metas.
México y el sector automotriz
México sigue siendo un líder en la exportación de vehículos pesados y ligeros, consolidándose como el principal exportador de vehículos en América Latina y el cuarto a nivel mundial. Sin embargo, las tensiones comerciales, como los aranceles, y la creciente automatización y digitalización de la industria, junto con la transición hacia los vehículos eléctricos, presentan desafíos adicionales.
Martínez afirmó que trasladar la producción de México a Estados Unidos sería inviable en el corto plazo, debido a los altos costos laborales y la complejidad de reubicar las plantas industriales, lo que resalta la necesidad de reforzar la cooperación regional.
Con el Plan México en marcha, el país enfrenta una oportunidad histórica para reestructurar su modelo productivo y encaminarse hacia un futuro más sostenible y competitivo.